Los tratamientos más eficaces para la dermatitis atópica

Los problemas en la piel son uno de los más comunes en personas que sufren enfermedades tópicas, con una gran variedad de sarpullidos, erupciones, manchas e inflamaciones, que pueden no solo resultar molestos de forma estética, sino terribles para la salud. Sin embargo, las investigaciones médicas siempre encuentran tratamientos y medicaciones efectivas para tratar estas, así como cada uno de sus síntomas de forma independiente o en conjunto.

Los tratamientos más eficaces para la dermatitis atópica

Tal es el caso de los diferentes eccemas o dermatitis, esas erupciones que pueden ocurrir por diferentes causas, presentar síntomas diversos y requerir, desde una gran variedad de cremas y medicamentos de ingesta, hasta intervenciones médicas y cirugías en los peores casos. En este artículo, hablaremos sobre la dermatitis atópica y los tratamientos más eficaces para combatirla, con el fin de informar a todos sobre este asunto.

Para ello, no solo vamos a conocer por encima este trastorno, sino que debemos estar atentos a todas sus características, como sus causas, complicaciones y síntomas, así como los métodos más apropiados para prevenirla o sanarla. Si sufres de este mal cutáneo, o tienes familiares, amigos o conocidos que lo padecen, por lo que quieres saber todo sobre la llamada piel atópica y sus consecuencias, sin duda estás en el lugar correcto.

Si no conoces los métodos y remedios caseros para aliviar este problema, te invitamos enterarte sobre estos Remedios para la piel atópica

Qué es la dermatitis atópica

¿Qué es la dermatitis atópica?

Como muchos de los diferentes problemas que pueden surgir en la piel, las consecuencias visibles de la dermatitis atópica se puede confundir con otras, pues las marcas y erupciones que deja a su paso son muy parecidas, ya que no del mismo origen, a las que ocurren por el padecimiento de otros tipos de eccemas. Con el fin de evitar tal confusión, lo primero que debemos tratar es qué es este trastorno, así como sus diferentes causas y síntomas.

La llamada piel atópica, de forma popular en algunos lugares, es un tipo de dermatitis eccematosa, una reacción alérgica que ocurre en la superficie del tejido cutáneo, conocida por aparecer generalmente durante la infancia, aunque también puede padecerse en la adultez. Se trata de un trastorno bastante común, pues está asociado a diferentes patógenos, como virus, cándidas, bacterias y hongos, que pueden hacer propicia su aparición.

Hoy en día los especialistas creen, tras los diversos análisis y la investigación médica, que se trata de una barrera cutánea porosa, que permite la supuración del agua de las diferentes capas de la piel, causando que el tejido se reseque. Esto causa la aparición de lesiones, erupciones, inflamación crónica, irritación, enrojecimiento y picazón, con marcas que pueden extenderse y empeorar al rascarse la zona afectada por el eritema y la liquenificación.

Lo más importante de este padecimiento es que se trata de un trastorno crónico, lo que significa no solo que es difícil de tratar, sino que suele ser muy duradera y exacerbarse de manera periódica, llegando a disminuir o resolverse factores genéticos y ambientales con el paso de los años al entrar en la edad adulta. Además, como patogenia compleja, es susceptible a, así como a la disfunción de las barreras inmunitaria y epidérmica.

Estos factores diversos suelen ocasionar que, aquellos que sufren de la dermatitis atópica, casi siempre ven acompañados sus síntomas con otras enfermedades como la rinitis alérgica, conocida como fiebre del heno, asma y algunas alergias alimentarias. Sin embargo, estas no suelen ocasionar la evolución del trastorno ni deberse a las mismas causas, por lo que se deben tratar de forma aparte, utilizando los tratamientos propicios para su patogenia.

¿Su aparición es igual entre los niños y los adultos?

Para responder de manera simple a esta pregunta, diremos que por sus síntomas, intensidad de la afección, zonas de aparición, ciclos de evolución y, sobre todo, lo más importante, frecuencia, es muy diferente la forma en que la dermatitis atópica afecta a niños y adultos. Por ejemplo, en los primeros, es un trastorno común, ya que aparece en edades tempranas de manera espontánea, mientras que en adultos es mucho más rara su patogenia.

Es igual en el caso de los síntomas, puedes en los niños las marcas pueden ser más pronunciadas, al igual que la cantidad de zona afectada, pues en estos suele aparecer en el cuero cabelludo, brazos, piernas, espalda, cuello y el tronco; extendiéndose incluso al rostro, el cuello y la entrepierna. En adultos es menor, ya que es más normal es manos y pies, zonas de movimiento articular como rodillas y tobillos, aunque también en los genitales, la cabeza y el rostro.

Por último, aunque los tratamientos a utilizar son, al menos de acuerdo a la evolución e intensidad del trastorno, los mismos en todos los casos, con medicamentos pediátricos para el caso de los niños, la eficacia de los mismos, debido a factores orgánicos, suele variar. Esto significa que los adultos pueden ver una reducción y eliminación en algunos años, mientras que los infantes suelen pasar la adolescencia y llegar a la adultez con síntomas controlados.

Principales causas de este trastorno

Principales causas de este trastorno

Aunque la mayoría de los trastornos de la dermis, como los eccemas o dermatitis, suelen ser causados por factores externos, que ocasionan alergias en el tejido superficial, en el caso de la llamada piel atópica, nos encontramos con un problema que puede aparecer por la alteración de diversos elementos dentro del organismo, lo que hace de esta una patología más común, difícil de diagnosticar y tratar.

Sin embargo, estos elementos, de los que hablaremos en detalle en un momento, no suelen ser el desencadenante directo del padecimiento, ya que necesitan de la acción de otros causantes externos, encargados de ser el gatillo que, por decirlo de alguna manera, impulse al organismo a padecer este problema. Por ello, hablaremos por separado de cada factor y su influencia sobre la salud de nuestra piel, como causantes del eccema atópico.

Factores externos que ocasionan la dermatitis atópica

Como ya mencionamos antes, este trastorno se debe a una reacción directamente sobre la piel, cuyos pacientes a menudo suelen dar positivo en las pruebas cutáneas para detectar alergias, aun cuando la dermatitis atópica no se deba a una alergia tópica o de ningún tipo. Sin embargo, estas reacciones suelen ser desencadenadas por una lista de factores externos que, aunque no producen directamente la alergia, pueden causar la aparición de esta.

Entre estos causantes ambientales encontramos el polen, el moho, los ácaros que habitan en superficies como almohadas, colchones y edredones; además de esto, el polvo, sobre todo cuando contiene diferentes agentes químicos y naturales, así como el pelo, caspa y el sudor de algunos animales. Como podemos ver, estos agentes externos suelen estar relacionados con reacciones alérgicas, que bien pueden convertirse en dermatitis atópica u ocasionarla directamente.

Lo mismo ocurre con las alergias de contacto, que se dan, como su nombre lo indica, por tocar diversos materiales que, como los desencadenantes anteriores, causan alergias o directamente la dermatitis. Entre ellos podemos encontrar materiales ásperos como la lana y el cuero de algunas vestimentas y calzado; así como materiales irritantes y químicos, como el níquel de las “joyas de fantasía”, las gafas, los celulares y otros artículos.

Para aprender a proteger a los más vulnerables ante estos factores, te recomendamos leer Piel atópica en bebés: síntomas, causas y tratamiento

Entre estos últimos, los químicos, encontramos algunos de los que, según los especialistas, pueden ser los mayores causantes de este trastorno, al encontrarse en productos tan comunes como jabones y detergentes, artículos de higiene, componentes cosméticos como perfumes y filtros solares, aceites esenciales sin garantías hipoalergénicas, como los “bio”; además de conservantes comunes, como las isotiazolinona, utilizadas en las toallitas y objetos de higiene personal.

Por último, encontramos como activadores eccematosos, o causantes de alergias que ocasionan y empeoran la dermatitis atópica, la acción de algunas bacterias que contienen diversas proteínas, como las llamadas “proteasas”, que rompen los enlaces que unen las células en la epidermis, generando una barrera cutánea porosa.

Elementos internos que causan este trastorno

En este punto encontramos no solo a los diversos elementos orgánicos qué, debido a su acción interna en el organismo, generan las alteraciones que ocasionan los problemas de alergia, dermatitis y los eccemas, sino que clasificamos de igual modo aquellos factores, de nivel atómico e inherentes a nuestro cuerpo, que se ven alterados por los externos ya mencionados, con los mismos efectos que los presentan como causantes de este trastorno.

Elementos inherentes a nuestro organismo

Entre los últimos, contamos con elementos genéticos, ya que la susceptibilidad a padecer enfermedades de la piel puede ser heredada entre los genes de nuestros antecesores; junto a estos, también encontramos mecanismos inmunológicos y la disfunción de las barreras epidérmica e inmunológica, cuyas alteraciones desencadenan la aparición de la llamada piel atópica, así como muchas otras enfermedades del tejido superficial.

Esto se debe a que los genes implicados en la dermatitis atópica, científicamente abreviada como DA, son los mismos que se encargan de codificar las proteínas a niveles inmunológicos y epidérmicos, por lo que las alteraciones y mutaciones genéticas, como en el gen encargado de la fibra proteica filagrina que compone las células de la queratina, puede ocasionar la aparición de los síntomas de la DA y otros problemas cutáneos.

Lo mismo ocurre con los defectos de la barrera epidérmica, como la disminución de las ceramidas y péptidos antimicrobianos, así como la pérdida de agua trans-epidérmica, que ocasiona un aumento en la intrusión de agentes irritantes, microbianos y alérgenos externos. De igual forma, Pueden ser causas las variaciones del sistema inmunológico que proporcionan protección a la piel, dando lugar a que esta se vea afectada por los mismos factores ambientales.

Factores de alteración interna que pueden ocasionar la dermatitis

Para resumir este punto, diremos que, aunque muchos de los siguientes se ven directamente influenciados por la acción de fuerzas externas, son las alteraciones internas que causan a nuestro organismo las que pueden desencadenar los problemas cutáneos, por lo que se les debe tratar como elementos de nuestro propio cuerpo, capaces de alterar el tejido a nivel celular, o convertir alergias y lesiones tópicas en trastornos propiamente dichos como la DA.

Entre ellos, encontramos la acción del agua sobre nuestra piel, ya que la resequedad de la misma, causada por tomar baños o duchas con demasiada frecuencia, lo que ocasiona que el tejido deje de absorber el líquido, puede desencadenar, al igual que la resequedad causada por otros factores, la aparición de los eccemas. De igual manera, son causas de DA los cambios súbitos de temperatura corporal, el estrés emocional y los resfriados por gripe, invierno o aire seco.

Síntomas de la dermatitis atópica

Síntomas de la dermatitis atópica

Ahora bien, como hemos mencionado, aquellos factores y elementos, capaces de desencadenar ciertas acciones sobre la piel, que causan el trastorno de dermatitis atópica o DA, como la podemos abreviar de aquí en adelante, pueden causar también otro tipo de eccemas, lo que muchas veces lleva no solo a los pacientes y sus allegados, sino a los mismos especialistas, a la confusión entre esta enfermedad y otras de origen cutáneo.

Por ello para acabar de romper con dicha confusión, con el fin de estar seguros de que el problema que padecemos es la llamada piel atópica, para no utilizar los tratamientos y remedios equivocados, vamos a conocer los síntomas de este trastorno. Esto no es importante sólo para diferenciar este de otros problemas tópicos, sino que, con la información correcta, podemos conocer a qué nos enfrentamos y cómo debemos aliviar todos estos males.

Sintomatología común externa o visible

Aunque ya los ubicamos con anterioridad, los síntomas visibles sobre la piel, por ser los más fáciles de identificar, son los más simples al momento de relacionar con el trastorno, por lo que es menester tenerlos siempre en cuenta. Nos encontramos con que la Da causa enrojecimiento, comezón, irritación y erupciones que, según el nivel de la afección, pueden ser de color rojizo, purpureo o marrón oscuro, con diminutas llagas.

Estas marcas con brotes suelen ocurrir sobre todo en brazos, piernas, el tronco y la espalda, aunque, si se debe a alergias de contacto, o su nivel es avanzado al no tratarse de manera ocasional, pueden aparecer en secciones articulares, como codos, hombros y tobillos, en el cuello, las manos y los pies; incluso el rostro y el cuero cabelludo son propensos a sufrir de la aparición de lesiones, erupciones, enrojecimiento.

Ciclo de comezón o picazón

Uno de los síntomas principales del trastorno de DA, así como el menos visible y el que más molesta a quienes lo padecen, es la comezón o picazón de la zona afectada, debido a la irritación y la reacción de las células de la piel ante las alteraciones cutáneas. Los pacientes a menudo describen la sensación con ansiedad, debido a que se trata de una comezón difícil de aliviar, bastante profunda y persistente, por lo que suele ser molesta.

A este síntoma se le llama ciclo de picor por su capacidad para, por decirlo de alguna forma, expandirse desde la zona afectada hacia otras áreas de la piel, ya que la irritación y las diversas reacciones aumentan al rascarse. Esto causa que, quienes padecen de DA en lugares específicos de la piel, extiendan las zonas afectadas al rascarse, es especial a la hora de dormir, durante la noche, cuando la comezón se vuelve más intensa e insoportable.

Si no aguantas la comezón por este trastorno y quieres aprender a eliminarla, lee atentamente Consejos para calmar el picor en la piel atópica

Irritación e inflamación crónica

Causados por las diversas reacciones que aparecen en la piel, entre las capas de la zona afectada por el trastorno, a causa de las erupciones y marcas, la acumulación de líquido a nivel cutáneo y la interacción del tejido desprotegido por las barreras epidérmica e inmunológica, al entrar en contacto con factores ambientales, químicos u elementos encontrados en objetos variados, la apariencia inflamada y la irritación suelen ser muy visibles.

Cuando estos síntomas son muy pronunciados, contribuyen en la evolución de la enfermedad en los tejidos, pues no solo causan una mayor comezón, sino que permiten, por intermedio de las lesiones mínimas sobre la piel irritada, a que ingresen los mismos factores externos que causan la irritación, como el polvo y las impurezas. Esto puede causar no solo la supuración de líquidos, sino que crea un ambiente propicio para las infecciones tópicas por falta de salud superficial.

Liquenificación y supuración de líquido

Una de las inflamaciones más comunes del tejido afectado por los eccemas, en especial aquellos que incurren en lesiones, como es el caso de la DA, la liquenificación supone una alteración de la piel, que se vuelve más gruesa y áspera al contacto, reseca y abultada. Puede causar dolor superficial, así como dilatar los poros capilares, ocasionando llagas y vellos enconados a causa de las impurezas que ingresan en estos pequeños agujeros en el tejido.

Lo más importante sobre este síntoma, es que la piel afectada suele no ser apta para acumular líquidos en las distintas capas encargadas de ello, como la hipodermis en el caso de las grasas. Estos líquidos orgánicos, como el agua encargada de humectar las células, se acumula en capas más superficiales, donde brota fuera del tejido en lo que llamamos supuración de líquidos, una especie de liberación de agua a través de la piel.

Esto no solo causa la resequedad de este órgano, sino que muchos de los nutrientes esenciales, como ácidos grasos, vitaminas, sales, proteínas y minerales, así como diversos compuestos que se encuentran en este líquido, almacenados con el fin de nutrir la piel para aumentar su salud, son retirados antes de ser absorbidos, aumentando así el resto de los síntomas de esta afección y desmejorando la salud y calidad de la piel.

Erupciones cutáneas

Aunque algunos brotes colorados puedes ser muy visibles, como manchas inflamadas y pequeños granos ubicados muy cerca uno del otro, hay casos en que las erupciones cutáneas causadas por este trastorno pueden empeorar, convirtiéndose en llagas que pueden ser o no infecciosas, zonas ásperas con enconaciones, costras de tono marrón donde aumenta la sensación de comezón y pliegues de piel sensibles, que se pueden lesionar al rascarse.

Este tipo de erupciones son, a nivel científico y de investigación médica, uno de los síntomas que más confunden sobre este trastorno, ya que suelen depender de otros factores, como reacciones alérgicas por elementos internos, como cremas, medicamentos y alimentos, alergias de contacto, resequedad y nutrición. Lo peor es que estas erupciones pueden ocurrir en el cuero cabelludo, debido a la interacción con la caspa, donde pueden hacer caer el cabello, aunque es poco común.

Es posible eliminar definitivamente este problema

¿Es posible eliminar definitivamente este problema?

Aquí nos encontramos no solo con la gran incógnita, pues como todo tipo de trastorno, es necesario ser eliminado de manera permanente, con el fin de permitir al cuerpo un estado de salud total; esta es la cuestión donde los especialistas en medicina e investigación suelen acentuar sus mayores esfuerzos, de manera que se puedan mejorar los tratamientos gracias a la evolución tecnológica y los descubrimientos médicos.

Sin embargo, es menester informar que, al menos en el caso de la dermatitis atópica, como en muchos otros eccemas relacionados directamente con la genética, no se ha encontrado una llamada “cura milagrosa” o medicina definitiva que nos libre de este trastorno. Esto, suponemos que se debe a la dificultad en el tratamiento de la enfermedad, así como a todos los factores, tanto internos como externos, que afectan a esta patología.

Se trata de un síndrome común, que nada tiene que ver con la falta de salud en la piel, que además puede ser causado por la interacción de una gran variedad de factores, así como por la acción directa individual de cualquiera de ellos. Por ende, además de difícil de tratar, también lo es de prevenir y, sobre todo, de curar definitivamente.

Aun así existe un modo de liberar a los pacientes que la padecen, mediante el control de la evolución de los diversos síntomas de su patogenia o, en otras palabras, a través de los muchos remedios y tratamientos que podemos encontrar para reducir no solo las afecciones del trastorno sobre la piel, sino cada síntoma individual; con el paso de los años, mediante los tratamientos de control, la dermatitis atópica será eliminada de manera permanente.

Medicamentos esenciales contra la dermatitis atópica

Medicamentos esenciales contra la dermatitis atópica

Como acabamos de mencionar que no existe una cura definitiva para este trastorno, los tratamientos utilizados suelen estar enfocados en el control de mismo y sus síntomas, con el fin de reducir las molestias en el paciente y las consecuencias de la DA sobre la piel. Esto se debe a que el cuerpo, con el paso del tiempo, a veces de manera prolongada y con la ayuda de la medicina, se encarga por sí mismo de eliminar la dermatitis.

Aunque no hay inyecciones ni vacunas especiales, los tratamientos más eficaces suelen estar basados en medicamentos tópicos, como cremas, ungüentos y lociones, que casi siempre se combinan con otros de ingesta. Estos últimos sirven para controlar directamente los síntomas, como la inflamación, los sarpullidos y la comezón, mientras las presentaciones cutáneas utilizan fórmulas que combaten de manera más directa sus efectos sobre la piel.

Para una mayor efectividad de los tratamientos, puedes controlar el trastorno siguiendo La alimentación más adecuada para la piel atópica

Corticoides tópicos

Para resolver brotes agudos de manera rápida e eficiente, se recomienda el uso de estas cremas antinflamatorias especializadas, que cuentas con una potencia indicada para el tratamiento de la DA, siendo la base de las terapias contra las inflamaciones y otros síntomas. Estos corticoides actúan directamente sobre las células inmunitarias, interviniendo en el procesamiento de antígenos y logrando suprimir la liberación de citocina pro inflamatoria.

Este medicamento es la base de los tratamientos contra la llamada piel atópica, aunque, como nos hemos dado cuenta durante este artículo, se debe combinar con el uso de otros medicamentos, ya que no es capaz de aliviar, al menos por sí mismo, algunos síntomas como picazón crónica. Sin embargo, pueden contener componentes que causan reacciones negativas o adversas en algunos pacientes, por lo que a veces deben ser reemplazados por otros métodos.

Inhibidores tópicos de la calcineurina

En el mercado podemos encontrar gran variedad de estas cremas, en distintas presentaciones, como crisaborol al 2%, tacrolimús y el pimecrolimús, utilizados a menudo como la segunda línea de tratamientos para dermatitis moderada. Estos ungüentos se encargan de inhibir la activación de las células T, que son dependientes de la calcineurina, con lo que bloquean la producción de citocina inflamatoria, tal como en el caso de los corticoides.

Emolientes

Aplicados varias veces al día, esta crema especial aumenta la hidratación de la epidermis mientras reduce la evaporación de líquido y supuración, actuando como una capa protectora y oclusiva en la superficie de la piel. Aunque como tal no tienen un efecto directo sobre la DA, mejoran en gran medida la salud del tejido, por ello, se debe controlar el uso del mismo, con emolientes altos en grasa para piel más seca y afectada y sin perfumes u otros alérgenos potenciales.

Inmunomoduladores sistémicos

El suplente de los corticoides y las medicinas tópicas que funcionan como inhibidores de calcineurina, estos agentes sistemáticos se encargan, al igual que los ya mencionados, pero por otros medios, de inhibir las actividades de las células T. Los resultados ya los hemos mencionado aunque en el caso de los Inmunomoduladores, suelen ser menos efectivos, por lo que no se utilizan como terapia principal salvo en casos de emergencia.

Medicamentos biológicos Antinflamatorios

Entre todos los ungüentos para reducir la inflamación tópica, los nuevos llamados biológicos son los más eficientes, gracias a la incorporación de diversos ingredientes que los hacen especiales para el combate de problemas como dermatitis. Junto a estos, algunos especialistas recomiendan consumir medicamentos antinflamatorios en presentaciones de pastillas, sobre todo en casos de evolución y complicaciones, para aumentar su eficacia.

Esteroides tópicos

Otro medicamento especializado para el combate de este trastorno, utilizado como antinflamatorios que controlan los brotes de sarpullidos y erupción propios de este, consiguiendo nivelar la piel atópica y reduciendo los factores de riesgo de las zonas más enrojecidas e inflamadas. Este tipo de ungüentos fuertes no solo mejora la inflamación, sino que reduce la hinchazón y la liquenificación prolongada que causa supuración.

Antihistamínicos

En este punto podemos hacer un paréntesis, ya que los antihistamínicos, en presentaciones de pastillas, líquidos o en polvo, son recetas utilizadas para controlar el sueño y poder dormir; por ende, quizá no tienen efecto alguno al tratarse de DA. Sin embargo, uno de los factores que empeoran la condición del trastorno son los ciclos de comezón nocturnos, que lesionan la piel al rascarse, por lo que un sueño optimo siempre ayuda en el tratamiento especializado.

Mejores tratamientos para reducir y controlar

Mejores tratamientos para reducir y controlar

Aunque los medicamentos suelen ser suficientes para reducir y controlar el problema de la DA, hay muchos casos donde estos no son cien por ciento efectivos, debido no a la falta de eficacia de los mismos, sino a alteraciones genéticas de los pacientes, cambios del sistema inmunológico, contraindicaciones, reacciones negativas alternas a la medicina y otros factores, por lo que es importante recurrir a otros tratamientos alternativos más potentes como:

Fototerapia

Quizá el único tratamiento que no requiere de cremas, inyecciones o la ingesta de medicamentos, la fototerapia radica en la utilización controlada de rayos ultravioleta, mediante la aplicación de láseres especiales en fórmulas e intensidades específicas para tratar trastornos en la piel. Entre todos estos métodos de uso, encontramos que los especialistas utilizan una forma de fototerapia única para el combate de la dermatitis atópica, presentada como un tratamiento innovador.

El uso de la exposición a la radiación artificial ultravioleta se debe a que, de forma conocida y popular, los pacientes con dermatitis suelen mejoran en las épocas de verano, donde la luz del sol llega de forma menos intermitente. Aunque se ha comprobado que este elemento ayuda, no es suficientemente eficaz solo exponer al afectado al sol, por lo que una fuerte aplicación de rayos UV es capaz de reducir en gran medida los efectos de este trastorno a niveles moderados.

Terapia de envoltura húmeda

Cuando nos encontramos con una dermatitis atópica grave, un tratamiento muy eficaz es esta terapia, en la que se envuelve la zona afectada, de manera controlada, con vendajes húmedos cargados de corticoesteroides tópicos, un medicamento especial para tratar estas complicaciones severas, que combina los mejores componentes de otros ya mencionados, como esteroides y corticoides de contacto, para aliviar los brotes más severos y agresivos.

La piel de las manos es una de las zonas más vulnerables del cuerpo, para aprender sobre esto, te recomendamos leer Dermatitis atópica en manos: qué es y cómo tratarla

Vacunas contra la alergia

En muchas ocasiones, una reacción alérgica de contacto prolongada, así como sus efectos sobre el organismo, es la causante de los problemas y complicaciones de la DA, al igual que las exacerbaciones de los brotes. Por ello, controlar las alergias con vacunas especiales, suele ayudar en gran medida a reducir las afecciones de las mismas, junto a la interacción de las zonas de la piel afectadas por el trastorno y sus consecuencias.

Tratamiento de infecciones bacterianas

Utilizado, casi siempre, solo en los casos de evolución patógena por la intervención de infecciones, los tratamientos en base a antibióticos ayudan a eliminar estos factores de riesgo, reduciendo la infección y cualquier patogenia de origen bacteriana. Sin embargo, no es eficaz en la reducción directa de la dermatitis atópica o ningún otro trastorno de esta clase, por lo que se utiliza solo en el caso antes mencionado, para controlar las complicaciones.

Se utiliza en pacientes ambulatorios u hospitalizados, con el fin de reducir rápidamente la intensidad de estos brotes complicados, que aparecen de manera espontánea si no se utilizan otros tratamientos y medicamentos óptimos para el control del trastorno. El agente utilizado no se puede encontrar en farmacias de manera independiente, al menos sin receta médica, debido a su potencia, por lo que debe ser recetado por un especialista para su uso en el hogar.

Anticuerpo monoclonal

Por ser una novedad, solo existe un medicamento de este tipo, con el nombre de dupilumab, un anticuerpo igG4 que bloquea completamente la liberación de las citocinas pro inflamatorias de las células T, específicamente las Th2. Se administra solo en pacientes con niveles de DA moderados a graves, cuando otros medicamentos, como los antes mencionados, no hacen efecto en el control del trastorno, o este se encuentra en una etapa de brote muy severa.

Reparación del estrato córneo

Con este fin, además de la reparación de las funciones de las barreras epidérmica e inmunológica, algunos medicamentos emolientes se fabrican con componentes ricos en ceramidas, que pueden tener un efecto beneficioso sobre pacientes de DA en niveles complicados. Estos se encargan de la reparación del estrato córneo, así como del correcto funcionamiento de las barreras ya mencionadas, con el fin de reducir la afección de los síntomas del trastorno de eccema atópico.

Para prevenir este problema

Para prevenir este problema

Como mencionamos anteriormente, aunque es importante recalcar, para evitar dar falsas ilusiones, es muy difícil pensar en métodos para prevenir la piel atópica, así como muchos tipos de dermatitis; incluso cambiando nuestra rutina diaria para llevar a cabo las posibles acciones que nos alejen de este problema. Por ello, no debemos llegar a este punto pensando que, haciendo estas cosas, vamos a evitar por completo sufrir sus síntomas.

Esto se debe a las interacciones genéticas, ocurridas a nivel celular y heredadas de padres a hijos, que tienen relación con los factores ambientales y de contacto que causan la dermatitis; esto quiere decir que, si en tus genes está “escrito” que eres propenso a sufrir esta enfermedad, como suele ocurrir con otros trastornos como la diabetes, es muy probable que, durante la infancia o con el paso de los años, seas afectado por alguno de sus síntomas.

Sin embargo, esto no quiere decir que debamos rendirnos, ya que podemos poner en práctica ciertos métodos para ayudar a nuestra piel a combatir los elementos que causan los eccemas, por ejemplo, utilizando siempre cremas hidratantes y protectoras, que crean una barrera que protege la superficie del tejido, ante el contacto de impurezas y suciedad, al igual que de elementos como polen, caspa y pelos de animales.

Otro método importante a tener en cuenta es, aunque esto es más para los padres, realizar pruebas de alergias a nuestros hijos, con el fin de detectar aquellos elementos, sustancias o materias a las que pueden ser alérgicos. Por último, debemos controlar aquellos objetos que siempre tocamos, como la vestimenta y calzado, sábanas, almohadas y cobijas, entre otros, con el fin de evitar materiales ásperos, alergénicos, ácaros, pulgas y químicos.

Evolución y complicaciones de la dermatitis

Evolución y complicaciones de la dermatitis

Ahora que conocemos en detalle este trastorno, sus causas, síntomas y tratamientos más eficaces, hablaremos brevemente, para advertir, de aquellas complicaciones que pueden aparecer si no controlamos, reducimos y eliminamos, de forma eficiente y progresiva. Sin embargo, como la idea es sanar la enfermedad y nunca incurrir en dichas complicaciones, vamos a tratar las mismas solo por encima para conocerlas.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que aunque el problema de la DA puede evolucionar, es poco común que esta ocasione otros trastornos más graves, aunque se puede dar el caso de que esta se convierta en una dermatitis irritativa, que causa, como su nombre lo indica, niveles de irritación crónico más severos, haciendo que la piel se vuelva más delicada y causando dolor al contacto.

Sin embargo, la falta de cuidado puede ocasionar infecciones cutáneas, causadas por hongos virus o bacterias, además de marcas y cicatrices permanentes, picazón y descamación crónica de la piel, ansiedad de rascarse (científicamente conocida como neurodermatitis), un aumento de los síntomas debido a la dermatitis alérgica de contacto, asma, rinitis o fiebre del heno y problemas de sueño.

Para aprender a detectar este trastorno en los menores de la casa, te invitamos a leer Piel atópica en niños: síntomas, causas y tratamiento

¿Qué hacer si la dermatitis empeora?

En caso de sufrir alguna de estas complicaciones severas, el único consejo apropiado es recurrir a una consulta médica con un dermatólogo de confianza, ese especialista de la piel, que podrá sugerirte los tratamientos más apropiados para cada complicación. Sin embargo, recuerda que solo la falta de control y salud es la causante de la evolución de la dermatitis atópica, por lo que si recurres a cualquiera de los métodos anteriores, no tendrás que padecer este problema.