Remedios para la piel atópica

Aunque ante cualquier padecimiento, enfermedad o patología, sin importar lo simples de sus síntomas, o si creemos conocerlos, lo mejor es acudir a una consulta médica, muchas veces existen razones para enterarnos por nosotros mismos de los mejores remedios para tratarlos. No por desconfianza de los especialistas, sino para satisfacer nuestra propia curiosidad, y saber de primera mano si los tratamientos que utilizamos son los correctos y eficientes.

Remedios para la piel atópica

Esto ocurre no solo para problemas internos o enfermedades crónicas, sino que, si padecemos de primera mano, o conocemos algún amigo o familiar que sufra de piel atópica u otras clases de dermatitis, sabremos lo molestos que pueden ser sus síntomas. Por esta razón, hoy vamos a hablar de aquellos remedios especiales que se utilizan para combatir este trastorno de la piel, ya sea de forma conjunta con sus síntomas o de manera individual a cada uno.

Además, para quienes prefieren combinar los tratamientos con remedios naturales y métodos para realizar en casa, comentamos algunos de los mejores elementos a los que puedes recurrir, para que la naturaleza nos ayude a eliminar, con el paso del tiempo, la disciplina y la medicina efectiva, las consecuencias que deja el paso de esta enfermedad tópica sobre el tejido de nuestra piel, afectando su salud y su belleza.

Si buscas tratamientos médicos más severos para este problema, te invitamos a leer Los tratamientos más eficaces para la dermatitis atópica

Qué es la piel atópica

¿Qué es la piel atópica?

Como es menester, lo primero que debemos hacer es conocer de manera profunda qué es este problema que queremos tratar, sobre todo en este caso, ya que existen diferentes tipos de dermatitis y enfermedades en la piel, son síntomas tan parecidos que pueden ser confundidos, lo que causaría que los remedios que tomes, pensando que sufres de este trastorno, puedan ser peligrosos si tu padecimiento es otro.

La llamada piel atópica, de forma popular en algunos lugares, es un tipo de dermatitis eccematosa, una reacción alérgica que ocurre en la superficie del tejido cutáneo, conocida por aparecer generalmente durante la infancia, aunque también puede padecerse en la adultez. Se trata de un trastorno bastante común, pues está asociado a diferentes patógenos, como virus, cándidas, bacterias y hongos, que pueden hacer propicia su aparición.

Hoy en día los especialistas creen, tras los diversos análisis y la investigación médica, que se trata de una barrera cutánea porosa, que permite la supuración del agua de las diferentes capas de la piel, causando que el tejido se reseque. Esto causa la aparición de lesiones, erupciones, inflamación crónica, irritación, enrojecimiento y picazón, con marcas que pueden extenderse y empeorar al rascarse la zona afectada por el eritema y la liquenificación.

Lo más importante de este padecimiento es que se trata de un trastorno crónico, lo que significa no solo que es difícil de tratar, sino que suele ser muy duradera y exacerbarse de manera periódica, llegando a disminuir o resolverse con el paso de los años, al entrar en la edad adulta. Además, como patogenia compleja, es susceptible a factores genéticos y ambientales, así como a la disfunción de las barreras inmunitaria y epidérmica.

Estos factores diversos suelen ocasionar que, aquellos que sufren de la dermatitis atópica, casi siempre ven acompañados sus síntomas con otras enfermedades como la rinitis alérgica, conocida como fiebre del heno, asma y algunas alergias alimentarias. Sin embargo, estas no suelen ocasionar la evolución del trastorno ni deberse a las mismas causas, por lo que se deben tratar de forma aparte, utilizando los tratamientos propicios para su patogenia.

No hay una cura definitiva para este problema

Aquí nos encontramos no solo con la gran incógnita, pues como todo tipo de trastorno, es necesario ser eliminado de manera permanente, con el fin de permitir al cuerpo un estado de salud total; esta es la cuestión donde los especialistas en medicina e investigación suelen acentuar sus mayores esfuerzos, de manera que se puedan mejorar los tratamientos gracias a la evolución tecnológica y los descubrimientos médicos.

Sin embargo, es menester informar que, al menos en el caso de la dermatitis atópica, como en muchos otros eccemas relacionados directamente con la genética, no se ha encontrado una llamada “cura milagrosa” o medicina definitiva que nos libre de este trastorno. Esto, suponemos que se debe a la dificultad en el tratamiento de la enfermedad, así como a todos los factores, tanto internos como externos, que afectan a esta patología.

Aun así existe un modo de liberar a los pacientes que la padecen, mediante el control de la evolución de los diversos síntomas de su patogenia o, en otras palabras, a través de los muchos remedios y tratamientos que podemos encontrar para reducir no solo las afecciones del trastorno sobre la piel, sino cada síntoma individual; con el paso de los años, mediante los tratamientos de control, la dermatitis atópica será eliminada de manera permanente.

Síntomas de este trastorno

Síntomas de este trastorno

Aquí ocurre lo mismo que en el caso anterior, ya que al no conocer qué es y cuáles son sus síntomas, cómo podremos estar seguros si el la patogenia que queremos combatir se trata de la llamada piel atópica. Para evitar las posibles confusiones, debemos tratar también sus síntomas, sobre todo porque muchos de los remedios y medicamentos a los que debemos recurrir, más que atacar el trastorno en sí, cumplen la función de aliviar estos de manera independiente.

Resumen de los síntomas comunes

Aunque ya los ubicamos con anterioridad, los síntomas visibles sobre la piel, por ser los más fáciles de identificar, son los más simples al momento de relacionar con el trastorno, por lo que es menester tenerlos siempre en cuenta. Nos encontramos con que la Da causa enrojecimiento, comezón, irritación y erupciones que, según el nivel de la afección, pueden ser de color rojizo, purpureo o marrón oscuro, con diminutas llagas que pueden supurar líquido.

Estas marcas con brotes suelen ocurrir sobre todo en brazos, piernas, el tronco y la espalda, aunque, si se debe a alergias de contacto, o su nivel es avanzado al no tratarse de manera ocasional, pueden aparecer en secciones articulares, como codos, hombros y tobillos, en el cuello, las manos y los pies; incluso el rostro y el cuero cabelludo son propensos a sufrir de la aparición de lesiones, erupciones, inflamación crónica e irritación, enrojecimiento y picazón.

Para aprender a detectar este trastorno en los menores de la casa, te invitamos a leer Piel atópica en niños: síntomas, causas y tratamiento

Sarpullidos y erupciones

Aunque algunos brotes colorados puedes ser muy visibles, como manchas inflamadas y pequeños granos ubicados muy cerca uno del otro, hay casos en que las erupciones cutáneas causadas por este trastorno pueden empeorar, convirtiéndose en llagas que pueden ser o no infecciosas, zonas ásperas con enconaciones, costras de tono marrón donde aumenta la sensación de comezón y pliegues de piel sensibles, que se pueden lesionar al rascarse.

Este tipo de erupciones son, a nivel científico y de investigación médica, uno de los síntomas que más confunden sobre este trastorno, ya que suelen depender de otros factores, como reacciones alérgicas por elementos internos, como cremas, medicamentos y alimentos, alergias de contacto, resequedad y nutrición. Lo peor es que estas erupciones pueden ocurrir en el cuero cabelludo, debido a la interacción con la caspa, donde pueden hacer caer el cabello, aunque es poco común.

Inflamación crónica e irritación de la piel

Causados por las diversas reacciones que aparecen en la piel, entre las capas de la zona afectada por el trastorno, a causa de las erupciones y marcas, la acumulación de líquido a nivel cutáneo y la interacción del tejido desprotegido por las barreras epidérmica e inmunológica, al entrar en contacto con factores ambientales, químicos u elementos encontrados en objetos variados, la apariencia inflamada y la irritación suelen ser muy visibles.

Cuando estos síntomas son muy pronunciados, contribuyen en la evolución de la enfermedad en los tejidos, pues no solo causan una mayor comezón, sino que permiten, por intermedio de las lesiones mínimas sobre la piel irritada, a que ingresen los mismos factores externos que causan la irritación, como el polvo y las impurezas. Esto puede causar no solo la supuración de líquidos, sino que crea un ambiente propicio para las infecciones tópicas por falta de salud superficial.

Ciclo de comezón o picazón

Uno de los síntomas principales del trastorno de DA, así como el menos visible y el que más molesta a quienes lo padecen, es la comezón o picazón de la zona afectada, debido a la irritación y la reacción de las células de la piel ante las alteraciones cutáneas. Los pacientes a menudo describen la sensación con ansiedad, debido a que se trata de una comezón difícil de aliviar, bastante profunda y persistente, por lo que suele ser molesta.

A este síntoma se le llama ciclo de picor por su capacidad para, por decirlo de alguna forma, expandirse desde la zona afectada hacia otras áreas de la piel, ya que la irritación y las diversas reacciones aumentan al rascarse. Esto causa que, quienes padecen de DA en lugares específicos de la piel, extiendan las zonas afectadas al rascarse, es especial a la hora de dormir, durante la noche, cuando la comezón se vuelve más intensa e insoportable.

Supuración de líquido debido a la Liquenificación

Una de las inflamaciones más comunes del tejido afectado por los eccemas, en especial aquellos que incurren en lesiones, como es el caso de la DA, la liquenificación supone una alteración de la piel, que se vuelve más gruesa y áspera al contacto, reseca y abultada. Puede causar dolor superficial, así como dilatar los poros capilares, ocasionando llagas y vellos enconados a causa de las impurezas que ingresan en estos pequeños agujeros en el tejido.

Lo más importante sobre este síntoma, es que la piel afectada suele no ser apta para acumular líquidos en las distintas capas encargadas de ello, como la hipodermis en el caso de las grasas. Estos líquidos orgánicos, como el agua encargada de humectar las células, se acumula en capas más superficiales, donde brota fuera del tejido en lo que llamamos supuración de líquidos, una especie de liberación de agua a través de la piel.

Esto no solo causa la resequedad de este órgano, sino que muchos de los nutrientes esenciales, como ácidos grasos, vitaminas, sales, proteínas y minerales, así como diversos compuestos que se encuentran en este líquido, almacenados con el fin de nutrir la piel para aumentar su salud, son retirados antes de ser absorbidos, aumentando así el resto de los síntomas de esta afección y desmejorando la salud y calidad de la piel.

Qué causa la piel atópica

¿Qué causa la piel atópica?

Al ser un trastorno tan prolongado, que puede estar controlado sobre nuestra piel durante años, es muy importante, para mantener la eficacia de los remedios utilizados, el conocer la multitud de elementos y factores que pueden causarlo, ya que estos no solo ocasionan la aparición de la dermatitis o piel atópica, abreviada comúnmente por los especialistas como DA, sino que también son capaces de empeorar sus consecuencias.

Por ello, para evitar la evolución de la enfermedad, y con ello los factores de riesgo que podemos padecer si no nos cuidamos, así como para evitar futuras recaídas de salud por el mismo trastorno, ya que estos elementos actuarán directamente contra los tratamientos y remedios que estamos utilizando, es hora de hablar de todas las causas conocidas de la DA como problema general de la salud de la piel.

Diferencias entre causas externas e internas del organismo

Como ya mencionamos antes, este trastorno se debe a una reacción directamente sobre la piel, cuyos pacientes a menudo suelen dar positivo en las pruebas cutáneas para detectar alergias, aun cuando la dermatitis atópica no se deba a una alergia tópica o de ningún tipo. Sin embargo, estas reacciones suelen ser desencadenadas por una lista de factores externos que, aunque no producen directamente la alergia, pueden causar la aparición de esta.

Entre las causas internas, encontramos no solo a los diversos elementos orgánicos qué, debido a su acción interna en el organismo, generan las alteraciones que ocasionan los problemas de alergia, dermatitis y los eccemas, sino que clasificamos de igual modo aquellos factores, de nivel atómico e inherentes a nuestro cuerpo, que se ven alterados por los externos ya mencionados, con los mismos efectos que los presentan como causantes de este trastorno.

La piel de las manos es una de las zonas más vulnerables del cuerpo, para aprender sobre esto, te recomendamos leer Dermatitis atópica en manos: qué es y cómo tratarla

Factores ambientales

Entre estos causantes ambientales encontramos el polen, el moho, los ácaros que habitan en superficies como almohadas, colchones y edredones; además de esto, el polvo, sobre todo cuando contiene diferentes agentes químicos y naturales, así como el pelo, caspa y el sudor de algunos animales. Como podemos ver, estos agentes externos suelen estar relacionados con reacciones alérgicas, que bien pueden convertirse en dermatitis atópica u ocasionarla directamente.

Alergias de contacto

Lo mismo ocurre con las alergias de contacto, que se dan, como su nombre lo indica, por tocar diversos materiales que, como los desencadenantes anteriores, causan alergias o directamente la dermatitis. Entre ellos podemos encontrar materiales ásperos como la lana y el cuero de algunas vestimentas y calzado; así como materiales irritantes y químicos, como el níquel de las “joyas de fantasía”, las gafas, los celulares y otros artículos.

Entre estos últimos, los químicos, encontramos algunos de los que, según los especialistas, pueden ser los mayores causantes de este trastorno, al encontrarse en productos tan comunes como jabones y detergentes, artículos de higiene, componentes cosméticos como perfumes y filtros solares, aceites esenciales sin garantías hipoalergénicas, como los “bio”; además de conservantes comunes, como las isotiazolinona, utilizadas en las toallitas y objetos de higiene personal.

Elementos de la genética hereditaria

En este punto contamos con elementos genéticos, ya que la susceptibilidad a padecer enfermedades de la piel puede ser heredada entre los genes de nuestros antecesores; junto a estos, también encontramos mecanismos inmunológicos y la disfunción de las barreras epidérmica e inmunológica, cuyas alteraciones desencadenan la aparición de la llamada piel atópica, así como muchas otras enfermedades del tejido superficial.

Esto se debe a que los genes implicados en la dermatitis atópica, científicamente abreviada como DA, son los mismos que se encargan de codificar las proteínas a niveles inmunológicos y epidérmicos, por lo que las alteraciones y mutaciones genéticas, como en el gen encargado de la fibra proteica filagrina que compone las células de la queratina, puede ocasionar la aparición de los síntomas de la DA y otros problemas cutáneos.

Alteraciones de las barreras epidérmica e inmunológica

Lo mismo ocurre con los defectos de la barrera epidérmica, como la disminución de las ceramidas y péptidos antimicrobianos, así como la pérdida de agua trans-epidérmica, que ocasiona un aumento en la intrusión de agentes irritantes, microbianos y alérgenos externos. De igual forma, Pueden ser causas las variaciones del sistema inmunológico que proporcionan protección a la piel, dando lugar a que esta se vea afectada por los mismos factores ambientales.

Alteraciones orgánicas por cambios externos

Para resumir este punto, diremos que, aunque muchos de los siguientes se ven directamente influenciados por la acción de fuerzas externas, son las alteraciones internas que causan a nuestro organismo las que pueden desencadenar los problemas cutáneos, por lo que se les debe tratar como elementos de nuestro propio cuerpo, capaces de alterar el tejido a nivel celular, o convertir alergias y lesiones tópicas en trastornos propiamente dichos como la DA.

Entre ellos, encontramos la acción del agua sobre nuestra piel, ya que la resequedad de la misma, causada por tomar baños o duchas con demasiada frecuencia, lo que ocasiona que el tejido deje de absorber el líquido, puede desencadenar, al igual que la resequedad causada por otros factores, la aparición de los eccemas. De igual manera, son causas de DA los cambios súbitos de temperatura corporal, el estrés emocional y los resfriados por gripe, invierno o aire seco.

Diferencias  entre adultos y niños que lo padecen

Diferencias  entre adultos y niños que lo padecen

Para responder de manera simple a esta pregunta, diremos que por sus síntomas, intensidad de la afección, zonas de aparición, ciclos de evolución y, sobre todo, lo más importante, frecuencia, es muy diferente la forma en que la dermatitis atópica afecta a niños y adultos. Por ejemplo, en los primeros, es un trastorno común, ya que aparece en edades tempranas de manera espontánea, mientras que en adultos es mucho más rara su patogenia.

Es igual en el caso de los síntomas, pues en los niños las marcas pueden ser más pronunciadas, al igual que la cantidad de zona afectada, ya que en ellos suele aparecer en el cuero cabelludo, brazos, piernas, espalda, cuello y el tronco; extendiéndose incluso al rostro, el cuello y la entrepierna. En adultos es menor, ya que es más normal es manos y pies, zonas de movimiento articular como rodillas y tobillos, aunque también en los genitales, la cabeza y el rostro.

Por último, aunque los tratamientos a utilizar son, al menos de acuerdo a la evolución e intensidad del trastorno, los mismos en todos los casos, con medicamentos pediátricos para el caso de los niños, la eficacia de los mismos, debido a factores orgánicos, suele variar. Esto significa que los adultos pueden ver una reducción y eliminación en algunos años, mientras que los infantes suelen pasar la adolescencia y llegar a la adultez con síntomas controlados.

Prevención como remedio para la piel atópica y evolución

Prevención como remedio para la piel atópica y evolución

Aunque este artículo trata de los remedios para la piel atópica, por lo que sus métodos de prevención pueden no ser de interés para muchos, si son realmente importantes y se deben conocer, pues estos no solo puedes ayudar a no sufrir de este trastorno, sino que el conocimiento y la puesta en práctica de los mismos son vitales para evitar la proliferación del mismo, así como su evolución hacia los diferentes factores de riesgo antes mencionados.

Por ello, decimos que la prevención, poniendo en práctica las acciones que comentaremos a continuación, es en sí misma un remedio o una cura muy efectivas contra la DA, pues estos ayudan con el control y el alivio que ofrecen los medicamentos y métodos caseros que tuvimos en cuenta antes. Además, si el problema es leve sobre nuestra piel, o está controlado, debemos convertir estos en hábitos de vida, con el fin de no exacerbar los síntomas en un futuro.

¿Te parece difícil aplicar estos métodos de prevención en los menores? Aprende aquí sobre la Piel atópica en bebés: síntomas, causas y tratamiento

Cuidado y humectación de la piel

No solo se trata de tomar baños controlados y con jabones suaves, es menester, debido a las características del trastorno, que causan una resequedad profunda, utilizar cremas humectantes y métodos, como el famoso poner pepino para hidratar, con el fin de mantener la humectación correcta de la piel, teniendo en cuenta siempre el nivel de ph de las cremas y lociones, así como el frotarse con toallas de tela delicada para no maltratar las zonas afectadas.

Prevención ante las alergias de contacto

En este punto, sobre todo deben tener cuidado los padres, a quienes se aconseja someter a los menores a pruebas de alergia, con el fin de detectar materiales, elementos y sustancias que puedan ser alérgicas a la piel. Una vez detectadas estas, se debe prestar mucha atención al contacto, ya no solo de los niños, sino en cualquier edad, del tejido sobre estos medios alérgicos que ya mencionamos anteriormente entre las causas de DA.

Evitar los desencadenantes que causan el trastorno

Hablando de las mismas causas, ya sabemos que no solo los alergénicos puedes ocasionar brotes y exacerbaciones de este problema, sino que existen una gran cantidad de desencadenantes, tanto al contacto, como al producir diversas alteraciones en el organismo. Si conocemos nuestra propensión a padecer dermatitis, o somos pacientes de la enfermedad, es muy importante tener en cuenta siempre estos para evitarlos.

Controla el baño y las duchas

De igual manera, ya mencionamos lo que puede causar en la piel el tomar baños y duchas muy seguidas, utilizando jabones fuertes, con ph elevado, champú ni hipoalergénico o detergentes para, de manera incorrecta, limpiar la piel. Lo mismo ocurre al bañarse con agua de dudosa procedencia, que pueda contener suciedad o impurezas, o realizar esta actividad con líquidos a diversas temperaturas, que alteran los niveles de calor del cuerpo.

En este punto, muchos pacientes y especialistas sugieren tomar baños con algunos elementos que puedan ayudar a aliviar los síntomas de la piel atópica, como aquellas plantas que mencionamos anteriormente entre los métodos caseros. Otros recomiendan el uso de avena o lejía diluida, agregando media taza de este material (de uso doméstico, nunca lejía concentrada) por cada 150 litros de agua limpia para eliminar las bacterias y focos de infección.

Conocer los alimentos que debes evitar

Algunas comidas e ingredientes populares pueden afectar la evolución de este problema, incluso es posible que actúen como desencadenante de las exacerbaciones de los síntomas de la DA, por lo que deben ser evitados. En este punto se incluyen no solo aquellos alimentos a los que sabemos que se tiene alergia, sino otros como leche, soja, trigo y huevo, en especial para los niños y bebes que padecen del trastorno.

Ungüentos, lociones y cremas para combatir la piel atópica

Ungüentos, lociones y cremas para combatir la piel atópica

Como acabamos de mencionar, estos remedios farmacéuticos no van a eliminar, por sí mismos y de manera individual, todos los síntomas de la piel atópica y la enfermedad en sí, por lo que es muy importante tener en cuenta que, tras previa consulta médica con un especialista, que te podrá sugerir la mejor forma de utilizarlos, tendremos que combinar algunos de estos remedios con el fin de conseguir el tratamiento de alivio deseado.

Ungüentos emolientes

Aplicados varias veces al día, esta crema especial aumenta la hidratación de la epidermis mientras reduce la evaporación de líquido y supuración, actuando como una capa protectora y oclusiva en la superficie de la piel. Aunque como tal no tienen un efecto directo sobre la DA, mejoran en gran medida la salud del tejido, por ello, se debe controlar el uso del mismo, con emolientes altos en grasa para piel más seca y afectada y sin perfumes u otros alérgenos potenciales.

Medicamentos biológicos Antinflamatorios

Entre todos los ungüentos para reducir la inflamación tópica, los nuevos llamados biológicos son los más eficientes, gracias a la incorporación de diversos ingredientes que los hacen especiales para el combate de problemas como dermatitis. Se debe tener en cuenta, que estas presentaciones son nuevas y su eficacia no es tan popular como la de otros, igual de especializados, que mencionaremos a continuación.

Corticoides tópicos

Para resolver brotes agudos de manera rápida e eficiente, se recomienda el uso de estas cremas antinflamatorias especializadas, que cuentas con una potencia indicada para el tratamiento de la DA, siendo la base de las terapias contra las inflamaciones y otros síntomas. Estos corticoides actúan directamente sobre las células inmunitarias, interviniendo en el procesamiento de antígenos y logrando suprimir la liberación de citosina pro inflamatoria.

Esteroides tópicos

Otro medicamento especializado para el combate de este trastorno, utilizado como antinflamatorios que controlan los brotes de sarpullidos y erupción propios de este, consiguiendo nivelar la piel atópica y reduciendo los factores de riesgo de las zonas más enrojecidas e inflamadas. Este tipo de ungüentos fuertes no solo mejora la inflamación, sino que reduce la hinchazón y la liquenificación prolongada que causa supuración.

Inhibidores tópicos de la calcineurina

En el mercado podemos encontrar gran variedad de estas cremas, en distintas presentaciones, como crisaborol al 2%, tacrolimús y el pimecrolimús, utilizados a menudo como la segunda línea de tratamientos para dermatitis moderada. Estos ungüentos se encargan de inhibir la activación de las células T, que son dependientes de la calcineurina, con lo que bloquean la producción de citosina inflamatoria, tal como en el caso de los corticoides.

Inmunomoduladores sistémicos

El suplente de los corticoides y las medicinas tópicas que funcionan como inhibidores de calcineurina, estos agentes sistemáticos se encargan, al igual que los ya mencionados, pero por otros medios, de inhibir las actividades de las células T. Los resultados ya los hemos mencionado aunque en el caso de los Inmunomoduladores, suelen ser menos efectivos, por lo que no se utilizan como terapia principal salvo en casos de emergencia.

Antibióticos

Aunque estos se suelen utilizar de forma controlada, uno de los mayores factores de riesgo de la piel atópica son las infecciones causadas por suciedad, impurezas, elementos de contacto y diversas fuentes externas, por lo que el uso de los antibióticos como remedio siempre se debe tener en cuenta en todos los casos, incluso cuando el trastorno es más bien leve.

Si no aguantas la comezón por este trastorno y quieres aprender a eliminarla, lee atentamente Consejos para calmar el picor en la piel atópica

Métodos caseros para aliviar este trastorno

Métodos caseros para aliviar este trastorno

Aunque no es muy recomendado, muchas personas buscan siempre formas naturales de combatir las enfermedades, al menos para combinarlas con los medicamentos esenciales para eliminar estos trastornos. Mientras no olvidemos que estos jamás deben reemplazar a la medicina, pues su eficacia no es tanta, podemos combinar las cremas farmacéuticas con alguno de estos elementos, que podemos encontrar en casa o en el jardín, para aliviar los síntomas molestos de la piel atópica.

Aloe vera

Esta planta medicinal, tan conocida por sus características casi milagrosas, posee decenas de propiedades utilizadas para diferentes tratamientos, como desinflamantes, astringentes, hidratantes, limpiadores, desinfectantes, depurativos y descongestionantes. Muchos de estos beneficios pueden ser aprovechados enormemente en el alivio de los síntomas de la DA, por eso es muy recomendada su aplicación tópica sobre las zonas afectadas.

Caléndula

Utilizada por muchos para proteger y cuidar la piel, la caléndula aporta amplias ventajas antibióticas y en la lucha contra la inflamación, mientras cubre el tejido con una barrera protectora contra interacciones del exterior. Se puede aplicar en aceite, untando y extendiendo unas pocas gotas sobre la superficie, o realizando una infusión con agua hervida, para mojar pequeños pañitos y colocar a modo de compresas.

Bardana y Fumaria para depurar

Ambas plantas se utilizan, de manera tradicional, en el tratamiento de diferentes eccemas y enfermedades en la piel, pues su acción depurativa, gracias a la potencia de esta propiedad, es capaz de limpiar el organismo al ser digeridas, desde los riñones y el hígado, hacia el exterior del cuerpo. Se ingieren en infusiones, con dosis mínimas de 500mg a 1000mg al día, que se pueden tomar a cualquier hora y en diferentes ocasiones, tanto en ayunas como con las comidas.

Cúrcuma para desinflamar

Conocido como un potente antinflamatorio, se ingiere para que su acción se realice por todo el cuerpo, desde el interior hacia los órganos y tejidos más superficiales, preparado en infusiones con pequeñas dosis o añadido a los alimentos como condimento. Se puede utilizar de manera tópica, pero puede tener efectos adversos sobre la piel irritada, además, por su acción colorante, puede dejar manchas naranjas en la superficie, por lo que no es muy recomendado de esta forma.

Alfalfa para nutrir

Una de las plantas más completas en cuanto a nutrientes se refiere, posee gran cantidad de vitaminas, minerales y ácidos esenciales, que aumentan no solo el aspecto positivo sino la salud de la dermis, mientras depura el organismo con sus altos contenidos de clorofila, mejorando así la digestión de nutrientes. Se puede agregar a las ensaladas o tomar en infusiones, aunque se debe evitar su ingesta junto con anticoagulantes para no presentar efectos adversos.

Desmodium para limpiar el organismo

Un depurativo natural típico de las zonas ecuatoriales, presenta no solo una gran potencia en esta propiedad, sino que incluye componentes antioxidantes, y limpiadores que eliminan diferentes toxinas e impurezas de la piel y el resto del organismo. Se debe evitar, debido a sus principios activos, su consumo durante la lactancia y el embarazo, además de las dosis que superen los 700mg, que pueden ser ingeridas directamente o a través de infusiones.

Aceite de borraja

La planta de borraja posee unas semillas muy particulares, ricas en ácido gamma linolénico, abreviado por sus siglas en inglés como GLA, un componente que, tras ser procesado en aceite, resulta en una sustancia que reduce la inflamación en pacientes con piel atópica e hipersensible. Se puede utilizar como ungüento tópico, o en cápsulas para tomar, en presentaciones de 500mg que se ingieren de 3 a 6 veces al día por 2 o meses.

Ácido eicosapentaenoico o EPA

Un concentrado de EPA, utilizado en la medicina naturista, se puede encontrar en el mercado en presentación líquida, parecida al jarabe, tras procesar y separar el componente de los aceites de Omega 3, de donde proviene esta sustancia. Se toma en cucharadas, dos veces al día, en dosis de entre 900 y 1800mg, dependiendo de la edad del paciente y el nivel de evolución del trastorno, para aprovechar sus muchas propiedades saludables y nutritivas.

Yogurt natural para hidratar

El caso de los baños controlados, o ungüentos con ingredientes caseros para aliviar los síntomas de la dermatitis, como es el caso de la piel atópica, la mejor opción, de acuerdo a pacientes y especialistas, es utilizar yogurt natural. Este se frota suavemente en las zonas afectadas, para aliviar la comezón, nutrir e hidratar la piel, por lo que se cuenta entre los artículos comunes que aportan más beneficios en la lucha contra los eccemas.

Pepino, aguacate o ambos

De entre todos los ingredientes que podemos encontrar en la cocina, son estos dos, por razones diferentes, los más útiles en el alivio de los síntomas de la piel atópica, aunque es posible combinarlos, utilizando primero el aguacate como crema, cuyas capacidades astringentes ayudan a mejorar sarpullidos y detener la supuración de líquidos, mientras el pepino hidrata profundamente las diferentes capas del tejido más superficiales.

Para una mayor efectividad de estos remedios, puedes controlar el trastorno siguiendo La alimentación más adecuada para la piel atópica

Aceite casero para la dermatitis

Si buscas una receta capaz de reducir y aliviar los síntomas de forma visible, te recomendamos agregar en un envase de cristal desinfectado 300ml de aceite de almendras, 1 cucharada de harina de avena, 3 cucharadas de caléndula, 3 de hinojo y 2 de manzanilla. Deja macerar la mezcla durante 20 días protegida de la luz solar, para que cada ingrediente suelte sus componentes activos y aplica el aceite 3 veces al día en las zonas de piel atópica.