En nuestra vida contamos con muchas necesidades básicas, desde la salud mental, hasta la física, y en otros ámbitos también, pero hoy quiero quedarme en este, en la salud concretamente de nuestra maravillosa piel.

¿Cuántas veces nos permitimos el lujo de pensar en nuestra dermis y de cuidarla?, estamos tan metidos en la rutina del ritmo de vida que llevamos, que solo pensamos en el trabajo, los estudios, la casa, el estrés, las prisas, pensar en los demás, etc. Tantas cosas que se nos olvida lo más importante, pensar en nosotros mismos.

En este artículo quiero hablaros extendidamente sobre nuestra piel, sobre cómo podemos conocerla y así saber qué necesidades tiene y cómo debemos cubrirlas para que la salud de esta sea la más óptima posible.

Pero antes de eso, os voy a dejar por aquí un artículo con los mejores limpiadores faciales del mercado, así podréis elegir el vuestro de forma rápida y cómoda: Mejores limpiadores faciales. 

Necesidades básicas de la piel

Nuestra piel

Lo primero de lo que quiero hablar es claramente de nuestra querida piel, no puede ser de otra manera, tenía que empezar el artículo con este apartado, para que así empecemos entendiendo que nuestra dermis importa y mucho y que desafortunadamente no le prestamos la atención que merece para que esta se sienta querida y nos lo agradezca en forma de aspecto radiante.

La piel es un órgano como otro cualquier que constituye nuestro organismo, pero con la diferencia de que a pesar de ser el más grande de todos es el más olvidado, todos tenemos claro que fumar daña los pulmones, que tomar alcohol daña nuestro hígado, etc, pero ¿alguien piensa alguna vez que que exponerse demasiado tiempo al sol, usar ciertos productos, no limpiar bien el rostro, etc, dañan a nuestra piel?

La función que realiza nuestra dermis es fundamental para nuestro correcto funcionamiento, ya que es la encargada de protegernos. Nosotros estamos expuesto a multitud de factores externos, como los famosos radiales libres. Los rayos directos del sol, el humo, la contaminación, los cosméticos erróneos, etc, todo ello va influyendo en nuestra piel y poco a poco a largo plazo va haciendo el suficiente daño como para que esta adquiera un aspecto castigados y apagado.

La piel se encarga de frenar que todos esos factores incidan directamente en nosotros, pero claro, si no la cuidamos como se merece, si no le prestamos atención y ni siquiera sabemos que necesita, ésta se va debilitando cada vez más y con ella la función que realiza se ve afectada, no desarrollándola con la misma efectividad.

Por esto mismo debemos cuidar de ella y conocerla a la perfección para así saber que es lo que necesita en cada momento.

Es imprescindible conocer nuestra piel

Como os he dicho en el apartado anterior, conocer nuestra piel es fundamental, sin ello no podemos seguir, ya que en cuanto la conozcamos llegaremos a la conclusión de las necesidades que debemos cubrir.

Para conocer nuestra piel lo primero es conocer el tipo de piel, si no sabemos nuestro tipo de piel es imposible saber que necesita, ya que como sabréis (y si no lo sabéis os lo explico yo), existen cinco tipos diferentes de dermis, cada una de ellas con sus peculiaridades muy diferente de las demás, por lo tanto es imprescindible saber ante cual estamos.

Os voy a hablar un poco sobre los diferentes tipos de pieles que podemos encontrar, pero os adelantaré que para conocerla es muy sencillo, tan solo tendréis que leer las características principales de cada una de ellas y acto seguido sentaros tranquilamente frente a un espejo y analizar zona a zona todo vuestro rostro, os aseguro que en menos de dos minutos tendréis la respuesta.

Ahora sí, os voy a hablar de las principales peculiaridades de cada piel:

Piel grasa

Sabemos que estamos ante una dermis grasa cuando en el rostro predomina una sensación de untuosidad acompañada de acné, puntos negros, espinillas, exceso de brillos (aunque nos lavemos la cara), un aumento de la producción de sebo por parte de la propia dermis, etc.

La piel grasa es muy temida por todos por el simple hecho de que condiciona a una apariencia llena de imperfecciones, pero aún así hoy en día existen cientos de productos limpiadores que nos van a ofrecer un rostro maravilloso aunque nuestra piel sea grasa.

Piel seca

La dermis seca al igual que la anterior es una piel muy sencilla de identificar porque es justamente lo opuesto a la grasa, esta destaca por su falta de hidratación, es decir, es una piel que no es capaz de producir la cantidad suficiente de sebo como para mantenerla hidratada y nutrida y por lo tanto sufre de imperfecciones como los picores, rojeces, descamaciones, irritaciones, etc.

Al igual que la anterior, en el momento de limpiar la dermis los productos que elegiremos serán adecuados para ella y nos ayudarán a mejorar el estado de ésta.

Piel mixta

La piel mixta es de todas la más común entre la población, pero además es la más peculiar de todas también. Se encuentra entre las dos anteriores, no podríamos posicionarla e ninguna de ellas pero cuenta con características de las dos, es decir, es una piel que se divide en zonas, normalmente podemos encontrar la famosa zona T (que constituye, frente, nariz y barbilla) con las peculiaridades de la piel grasa y el resto del rostro con las peculiaridades de la piel seca.

Como veis para cuidar de ella hay que usar productos diferentes dependiendo de la zona del cutis, aunque también encontramos productos específicos para piel mixta.

Piel normal

La dermis normal es la más deseada por todos, pero desafortunadamente es la menos común, la minoría de la población cuenta con una piel normal. Se característica por ser realmente la más sana a primera vista, no tiene imperfecciones, tiene un enorme equilibrio en el pH de la piel, cuenta con un color rosado y una textura nutrida y jugosa.

No debemos caer en el error de pensar que estas dermis no necesitan cuidados, porque al igual que todas las demás lo necesita, para mantenerla siempre sana y radiante.

Piel sensible

La piel sensible como su propio nombre indica es la más delicada de todas, sufre de imperfecciones más graves como son la falta de hidratación pero acentuada con alergias, reacciones, rojeces, irritaciones, picores o incluso enfermedades como la psoriasis, la piel atópica, etc.

Es recomendado que estas pieles estén bajo un seguimiento dermatológico, aún así hoy en día existen cientos de productos  maravillosos para este tipo de dermis que la cuidan y la mantienen preciosa sin hacerle ningún daño.

Con respecto al género no existe diferencia alguna que haga que un hombre o una mujer necesiten o no necesiten cuidados faciales, todos necesitamos cuidar nuestra piel, aún así hay productos más recomendados para unos que para otros, os voy a dejar por aquí los mejores limpiadores del mercado para hombres: Mejores limpiadores faciales para hombres.

Tipo de pieles

Productos adecuados para cada tipo de piel

Ahora que ya sabemos diferenciar las pieles e identificar cada una de ellas, tendremos muy claro cual es la nuestra y dentro de que grupo entra, así que ahora vamos a hablar de los productos cosméticos, todos esos que hemos estado adquiriendo durante lo largo de nuestra vida sin importarnos (por el desconocimiento) nuestro tipo de piel y si estos eran adecuados para nosotros.

No obstante, ahora que ya lo sabemos debemos cambiar eso rápidamente y empezar a conocer muy bien lo que necesita nuestra piel y que productos son los adecuados para ello.

En este apartado no os hablaré de marcas ni de tipos de productos, tan solo os diré que es lo que tiene que contener o conseguir el cosmético que queráis adquirir, para que así analicéis bien el INCI y sepáis rápidamente si es el correcto o si por el contrario no lo es.

Productos para pieles grasas

Si vuestra piel es grasa lo primero que debéis tener claro es que los productos a base de aceites no-comedogénicos no son los mas ideales, por lo tanto siempre que veamos aceites debemos buscar la palabra no-comedogénicos. La arcilla blanca o los polvos talco son ideales ya que absorben la grasa del rostro y ofrecen un cutis más bonito.

Productos para pieles secas

Los cosméticos ideales para las pieles secas son aquellos que contienen grandes cantidades de agua, los que tienen base oleosa y aquellos que están repletos de ingredientes hidratantes como son el áloe vera, el colágeno, el ácido hialurónico, entre otros muchos.

Productos para pieles mixtas

Estas pieles como sabéis son muy peculiares y aunque es cierto que existen productos específicos para pieles mixtas, os aconsejo que uséis productos por separado, es decir en las zonas grasas los cosméticos más adecuados para esas dermis y el las secas los más adecuado para estas. De esa manera el cuidado será mucho más personalizado y los resultados serán mucho más satisfactorios.

Productos para pieles sensibles

Los cosméticos para las pieles más delicadas siempre serán aquellos que estén libres de cualquier ingrediente que pueda resultar un poco irritante y que además estén repletos de sustancias calmantes, hidratantes y livianas.

Productos para pieles normales

En cuanto a los cosméticos más ideales para las pieles normales no hay tantos objeciones, tan solo debemos elegir aquel que no contenga ingredientes dañinos ni contraproducentes y por lo demás no debemos preocuparnos mucho, ya que estas pieles son muy polivalentes y suelen aceptar todo tipo de activos.

Estos son todos los productos que debemos buscar dependiendo de la piel que tengamos, solo cumpliendo este gran paso de elegir el producto ideal podremos disfrutar de resultados sorprendentes.

Si por el contrario a una piel grasa le ponemos un producto rico en ingredientes hidratantes, los resultados serán nefastos, tan solo obtendremos un rostro con un empeoramiento en la producción de sebo.

Así que recordad, después de conocer nuestro tipo de dermis lo más importante es elegir de forma adecuada los productos que vamos a poner en nuestro rostro y solo así veremos los resultados que tanto ansiamos.

¿Qué factores dañan a nuestra piel?

Para poder cuidarla como se merece primero debemos saber que es lo que puede dañarla en nuestro día a día y que probablemente n nos estamos dando cuenta.

Existen cientos de factores que pueden dañar a la piel, entre ellos muchos que podemos controlar y evitar, por este motivo vamos a hablar de ellos y veréis como en algunos os sorprenderéis ya que ni os imaginabais que eso pudiera dañar a nuestra piel. ¡Ha llegado el momento de cambiar los hábitos!

Mala alimentación

Con una alimentación pobre en cuanto a nutrientes, es decir, una dieta a base de comida procesada, comida rápida o repleta de carnes y grasas nuestra piel se resiente y poco a poco va adoptando un aspecto de falta de luz y de hidratación, es decir se vuelve un rostro apagado y castigado. Para cambiar esto debemos darle la vuelta a nuestra alimentación y empezar a llenar nuestros platos de comida casera, de verduras y frutas y de alimentos bajos en grasas y ricos en nutrientes maravillosos para nuestra salud. Os aseguro que vais a notar enormemente el cambio de estado de vuestro rostro, poco a poco irá cogiendo luz y vida. Recordad el refrán que dice «somos lo que comemos».

Tomar alcohol y consumir tabaco

El alcohol y el tabaco son quizás los factores más dañinos para la salud de nuestra dermis, seguro que habéis observado que las personas fumadoras o alcohólicas (o aquellos que abusan del consumo de ambos) suelen tener una piel mucho más opaca y oscura (sin luz), es decir que no se ven con brillo y vida, esto es debido a que estas sustancias no dejan que nuestro organismos asimila bien las vitaminas y los minerales, por lo tanto mantienen a la piel en un estado pobre.

Cambios bruscos en el peso

Cuando adelgazamos o engordamos muchas veces en periodos muy cortos de tiempo en los que a nuestra dermis no le da tiempo de asimilarlo, aparecen en nuestro cuerpo estrías que hacen que nuestra piel se vuelva mucho más apagada, aunque esto no es un problema porque no supone ningún daño para el estado de la piel, lo podemos remediar con algunas sustancias naturales muy buenas para ello y además debemos ser más tranquilos con los cambios de peso.

Rayos del sol

Los rayos del sol directos en nuestra piel son realmente dañinos, sobre todo cuando pasamos un exceso de tiempo expuestos a ellos, como cuando vamos a la playa. Es imprescindible que protejamos nuestra piel siempre con factor SPF 50+, solo así podremos aliviar un poco todo el daño que causan los rayos en nuestra piel. Además debemos evitar las horas puntas de más calor y poner el protector aunque solo salgamos a comprar el pan.

Falta de agua

Como sabréis beber agua es fundamental para que todo nuestro organismo funcione correctamente, el agua es la fuente de vida que no nos puede faltar nunca, habréis oído más de una vez que lo mínimo que debemos beber al día son dos litros de agua, pero no solo por nuestra salud interior sino para la salud de nuestra piel también. El estado de esta va a depender mucho de la cantidad de agua que ingiramos al día, si bebemos poca agua el estado de nuestra dermis será apagado y con falta de hidratación mientras que si bebemos el agua que necesitamos nuestra piel rebosará hidratación y nutrición por todos lados.

Elección correcta de los cosméticos

Esto ya lo hemos visto, elegir un producto cosmético que no sea el adecuado para nuestra piel puede ser realmente malo para la salud de nuestra dermis, ya que si contamos con peculiaridades de la piel seca y ponemos en ella productos no-comedogénicos, imaginad como serán los resultados, ya que estaremos empeorando aún más la falta de hidratación. Por lo tanto, debemos elegir siempre los cosméticos adecuados para nuestra piel.

Contaminación ambiental

Frente a esto, de manera personal no podemos hacer mucho, ya que la contaminación ambiental daña a nuestra piel irremediablemente, poco a poco va incidiendo en ella cada día y lo máximo que podemos hacer es mimarla y cuidarla cuando lleguemos a casa, llevando  acabo una rutina de limpieza y purificación de la dermis y por supuesto luchar contra la contaminación y luchar para conseguir que el planeta vuelva a estar sano, porque solo así, lo estaremos nosotros.

 El estrés

El estrés, aunque se trate de algo interno daña enormemente la salud de nuestra piel, hoy en día con el ritmo de vida que llevamos el estrés se ha apoderado de una parte de nosotros y se encuentra al acecho en cada circunstancia de nuestra vida para atacar en cuanto menos lo imaginemos y cuando ya no podamos más, pero todo ello tiene un precio y a la misma vez que es realmente dañino para nuestra salud interior también lo es para el estado físico de nuestra piel, la debilita y la deja triste y apagada. Debemos aprender a controlar el estrés, si es necesario y os ayuda podéis practicar la meditación.

Hay otros muchos factores que dañan a nuestra piel como por ejemplo el estar preocupados por algo, el miedo, la ansiedad,  la tristeza y el odio hacen que con el tiempo nos pase factura. Por todo ello debemos pensar muy bien antes de sentir cualquiera de las emociones anteriores, saber controlarlas y cuidar más de nosotros y de nuestra dermis.

Daños causados en nuestra piel

Debemos aprender a estar en armonía con nosotros mismos y con nuestra piel

Necesidades básicas de nuestra piel

Ahora que ya hemos visto todo lo que le hace daño y todo sobre como funciona nuestra dermis, vamos a hablar sobre como podemos remediar todo lo anterior y satisfacer todas las necesidades que tiene nuestra dermis.

Para poder disfrutar de una piel sana y radiante tenemos que prestarle atención, aprender a escucharla y comprender lo que necesita.

Cuidarla desde el interior

Lo primero que debemos hacer para que nuestra dermis luzca preciosa es evitar cualquier pensamiento o emoción negativa, y llenarnos completamente de emociones positivas, esto hará que nos encontremos mejor con nosotros mismos y por supuesto con nuestro alrededor, solo así podremos conseguir que nuestra piel irradie felicidad y luz.

  • Emociones y pensamientos positivos

Además debemos alimentarnos de sustancias sanas y naturales, sobre todo de comida casera a base de ingredientes ecológicos, mucha verdura y mucha fruta. También debemos hacer platos ricos en vitaminas A y C, así como en ácidos grasos. Todo ello hará que nuestra piel esté completamente nutrida.

  • Alimentación saludable

Beber la cantidad de agua que necesitamos, al menos dos litros al día (si bebemos más mejor), para así satisfacer la necesidad de hidratación de nuestra dermis.

  • Cantidad adecuada de agua

Cuidarla desde el exterior

Debemos tener mucho cuidado con los cosméticos que usamos, no todos son los más adecuados para la salud de nuestra piel. Así como protegerla del sol. La cosmética casera en este caso nos aporta cientos de propiedades y beneficios, por lo tanto si sois fans de ella os dejo por aquí algunas recetas de limpiadores caseros: Pasos para hacer un limpiador facial casero.

  • Buena elección de cosméticos
  • Proteger la piel del sol
  • Fomentar la cosmética casera

Rutinas diarias para satisfacer las necesidades de nuestra piel

Para casi terminar os voy a hablar de unas rutinas ideales para seguir cada día, os la voy a dividir en la mañana y en la noche, porque como sabéis la rutina de limpieza facial hay que llevarla  acabo dos veces al día, si tenéis dudas sobre ello os dejo por aquí toda la información: La importancia de lavar la cara dos veces al día.

Como sabéis ya hemos hablado de lo que debemos cambiar a nivel interno y externo pero lo que no hemos nombrado aún, hasta ahora mismo es las imprescindibles rutinas de limpieza y cuidado facial, fundamentales para el buen funcionamiento de nuestra piel. Así que ¡estad atentos que os voy a dar con todo detalle los pasos que tenemos que seguir!

Rutina matutina

  • Lo primero que vamos a hacer al levantarnos de la cama es lavar nuestro rostro para eliminar todo el sudor y células muertas que se acumulan en el durante la noche. Lo ideal es llevar a cabo la famosa doble limpieza facial, os dejo información sobre ella por aquí: Todo sobre la doble limpieza facial.
  • Una vez que ya tenemos el rostro completamente limpio, vamos a llenarlo de hidratación, podemos usar la que que tenemos en casa y usamos con frecuencia.
  • Luego, si vamos a salir a la calle, llegaría el momento de maquillarnos, os aconsejo que os fijéis también en que el maquillaje sea adecuado para nuestra piel y que no contenga ningún ingrediente dañino, para que así nuestra piel pueda transpirar bien durante todo el día.

Con estos pasos, la rutina mañanera será realmente óptima, y recuerda salir de casa siempre con una sonrisa y un pensamiento positivo.

Rutina nocturna

  • El primer paso al llegar a casa y prepararnos para irnos a dormir es eliminar todo el maquillaje y suciedad que nuestra dermis ha estado soportando durante el día, para ello vamos a usar un limpiador adecuado para nuestra piel, como puede ser por ejemplo una leche limpiadora (os dejo por aquí las mejores del mercado: Mejores leches limpiadoras), esto es solo un ejemplo, hay muchos limpiadores más.
  • Acto seguido, después de la limpieza, volvemos a hidratar nuestro rostro y ya estaría listo para irnos a la cama.

Al igual que por la mañana, intentad iros a dormir con la cabeza llena de pensamientos positivos, es una terea difícil, pero conforme vaya pasando el tiempo cada vez será más sencillo y os aseguro que lo agradeceréis.

Rutina semanal

Las dos anteriores son cuidados diarios de nuestra piel, pero sin embargo hay una rutina semanal en la que se incluyen productos de un uso por semana, como por ejemplo las mascarillas faciales o la exfoliación del rostro.

Con todas estas rutinas estaremos satisfaciendo las necesidades básicas de nuestra piel a nivel externo y a nivel de cuidado facial, con cosméticos adecuados y movimientos suaves.

Reglas de oro para tener una piel radiante

Por último os voy a hablar de las reglas de oro que todos debemos tener presentes cada día de nuestra vida, si las cumplimos y no nos la saltamos nunca, os aseguro que las necesidades de nuestras pieles estarán cubiertas siempre.

  • Cuidado específico para cada tipo de dermis
  • Cuidado al tratar con zonas sensibles del rostro (contorno de ojos y labios)
  • Movimientos suaves al tratar con nuestra piel
  • Productos específicos para el contorno de ojos
  • Exfoliación semanal imprescindible
  • Buen nivel de hidratación diario
  • Maquillajes adecuados y libre de ingredientes dañinos
  • Uso del SPF 50+ para proteger nuestra piel del sol
  • Luchar contra los factores que dañan nuestra piel (tanto externos como internos)
  • Cuidar de los labios

En muchas ocasiones cometemos errores a la hora de cuidar y limpiar nuestra piel, si queréis saber si cometéis alguno, os dejo por aquí este artículo: 15 errores que estás cometiendo al lavarte la cara.

Cuando todo lo que dicen estas reglas lo tengamos bajo control, podremos lucir y gozar de una piel de ensueño, os recomiendo que os gravéis estas reglas de oro a fuego en vuestra cabeza, ya veréis que cuando las cumpláis varios días, los siguientes os salen solos, son sencillas y muy reconfortantes.

Dicho esto, vamos a dar por finalizado este artículo, espero que haya servido de ayuda y que ahora tengáis más claras las necesidades básicas de vuestra piel, para así poder empezar a cubrirlas cuanto antes.

Reglas de oro