15 errores más comunes al lavar nuestra cara

El acto de lavar nuestro rostro es algo que a día de hoy nos sale de manera innata, porque lo llevamos haciendo durante toda nuestra vida, aunque esto no significa que lo estemos haciendo siempre bien.

Lavar nuestro rostro no es solamente usar abundante agua y jabón, sino que es mucho más que eso, seguramente todos hemos caído alguna vez en esa falta de información y hemos pensado que lo estábamos haciendo bien, pero sin embargo hay más.

Este es el motivo por el cual vamos a hablar en este artículo sobre los mayores errores comunes a la hora de lavar nuestra cara, estoy segura que algunos de ellos los cometemos a diario sin apenas darnos cuenta.

Además veremos también cual es la forma correcta de hacerlo, sin cometer en ningún momento ningún error y veremos también que es muy sencillo hacerlo, solamente debemos tener las pautas claras.

Antes de empezar a hablar sobre el tema que más nos interesa me gustaría dejaros por aquí un artículo donde podréis encontrar los mejores limpiadores faciales del mercado, para que así podáis tener siempre a mano la lista más completa sobre ellos: Mejores limpiadores faciales.

15 errores más comunes al lavar nuestra cara

Conocemos la importancia de lavar nuestro rostro cada día, pero ¿lo hacemos bien?

El hecho de mantener el rostro limpio es algo que todo el mundo quiere, estoy segura que en muchas ocasiones os habéis parado a pensar en la cara de vuestro sueño, con la piel sedosa, suave, clara y nutrida, incluso habéis fantaseado con que en realidad la teníais, pero sin embargo volvemos a la realidad y nos damos cuenta de que no, que tenemos más o menos imperfecciones y que nuestra piel no es como la estábamos imaginando, es entonces cuando pensamos en que nunca la tendremos y seguimos con nuestra vida.

El primer error cometido, no analizar el porque nuestra piel no se encuentra en buenas condiciones o el porque no llegamos a tener esa piel que tanto queremos, porque no, tener una piel radiante y sana no es cuestión de tener más o menos dinero para tratamientos, ni tampoco es cuestión de genética todo, la verdadera cuestión está en la información, si todos tuviéramos la información necesaria para conocer nuestra piel, sus necesidades y ofrecerle justo lo que necesita, nuestro aspecto y nuestra salud serían otros.

Es por todo esto por lo que vamos a hablar aquí sobre la limpieza de la piel y vamos a analizar una rutina que desarrollamos normalmente cada uno de nosotros, estoy segura que si nos paramos un momentito a pensarlo encontraremos más de un fallo.

Antes de seguir me gustaría hablar un poco sobre esa falta de información en cuanto a conocer a nuestra piel, porque todos pensamos que nos conocemos de sobra pero la realidad es que no nos conocemos del todo. Si todos supiésemos de buena tinta las necesidades que tiene nuestra dermis, le ofreceríamos lo que realmente necesita en cada momento y por lo tanto no estaríamos hoy aquí analizando posibles errores a la hora de realizar las rutinas, porque todo el mundo lo haría bien y todas las pieles estarían en perfecto estado.

Pero no os preocupéis que a todos nos ha pasado y la solución es mucho más simple de lo que a veces parece, para que conozcáis más sobre la piel y sus necesidades os dejo por aquí este artículo que os servirá de gran ayuda: Necesidades básicas del cuidado de la piel.

Además de esto no quiero empezar a hablar sobre los errores más comunes sin antes haberos comentado la nueva técnica de limpieza que seguro habéis escuchado hablar de ella cientos de veces pero quizás algunos de vosotros no hayáis atrevido a realizarla, la famosa doble limpieza facial. Consiste en limpiar el rostro con más de un cosmético, generalmente con dos, uno de base oleosa y otro de base acuosa, se ha descubierto que de esta manera la limpieza es mucho más correcta y profunda, por lo tanto es imprescindible que la conozcáis, os dejo por aquí toda su información: Todo sobre la doble limpieza facial.

Ahora sí vamos a hablar de los errores más comunes a la hora de lavar nuestra cara, especialmente vamos a hablar de los quince que más solemos cometer y que como veréis son muy sencillos de remediar.

Los 15 errores más comunes al lavarnos el rostro

Como ya hemos hablado, todos sabemos que debemos lavar nuestro rostro cada día pero no todos sabemos si lo estamos haciendo realmente bien o si por el contrario estamos cometiendo algún error.

La realidad es que estamos todo el día buscando información sobre cientos de temas relacionados con la cosmética, que si cremas para el rostro, sérums, maquillajes, etc, pero pocas veces buscamos información sobre si estamos lavando nuestra piel de manera correcta, a pesar de ser lo más fundamental. Porque sí, saber y hacer bien las limpiezas faciales son la gran base de todo cambio en nuestra piel, por lo tanto ha llegado el momento de conocerlo todo.

Os voy a enumerar del uno al quince aquellos actos que hacemos a diario y que a veces no nos damos cuenta que son contraproducentes para la salud de nuestro rostro. Así que ¡preparaos y empezad!

Manos sucias

El primero error y el que primero debemos solventar es este, las manos son fundamentales en los tratamientos de rostro, porque si o si tenemos que usarlas para desarrollar las tareas.

Estoy segura que siempre que vais a comer, os laváis las manos, incluso cuando venimos de la calle o cuando tocamos algo que no sabemos si estaba realmente limpio, pero sin embargo, pocas veces nos lavamos las manos de forma consciente la limpiar posteriormente nuestro rostro.

Con esto quiero decir que todos somos conscientes de que si nuestras manos sucias tocan el pan que vamos a meternos en la boca, o toca nuestros ojos pueden llenarlos de bacterias y enfermarnos, pero no somos del todo conscientes que si no tenemos las manos previamente limpias al lavar nuestra cara, todo el proceso será en vano porque estaremos contaminando toda la dermis de nuevo.

De esta manera el proceso no servirá de nada, pero no nos daremos cuenta y es así como la limpieza no la realizamos de forma correcta inconscientemente. Por lo tanto, debemos tener las manos limpias siempre antes de lavar nuestro cutis.

Manos limpias

Elegir cualquier limpiador

Otro de los mayores errores sin meternos todavía en el acto de lavar la piel, es decir, en el momento de elegir nuestro limpiador solemos escoger el primero que vemos y que su publicidad o lo que anuncia nos parece interesante y bueno, pero la gran mayoría de las veces no nos fijamos en su INCI para verificar que todos los ingredientes sean de buena calidad, ni siquiera nos fijamos en si el cosmético es apto para nuestro tipo de piel.

Como seguramente sabréis no solo hay un tipo de piel, sino que hay cinco y cada uno de ellos cuenta con sus características y sus peculiaridades por lo que es indispensable que tengamos muy claro cual es el nuestro y así sabremos que producto elegir.

Esto es tan importante por el simple hecho de que, imaginad que una persona tiene la piel grasa y a la hora de elegir un limpiador, escoge aquel que ha visto anunciado en la tele, el más famoso y el que mejor huele, pero sin embargo está repleto de aceites y sustancias untuosas, por lo tanto el resultado que esa persona obtendrá no será el que está esperando, sino que será todo lo contrario, empeorará la piel y alterará el pH natural de ésta.

Así pasaría con cualquiera de las otras dermis, por lo tanto es imprescindible que os fijéis si realmente ese producto que tenéis en la cesta es el ideal para vosotros.

Voy a aprovechar para dejaros por aquí un dato muy importante, en cuanto a diferencias entre géneros es cierto que hay algunas con respecto al grosor de la piel, pero no hay ninguna tan importante o relevante para que un hombre y una mujer no puedan usar el mismo producto, aún así es cierto que hay cosméticos un poco más especializados, por esta razón os voy a dejar por aquí un artículo donde encontraréis los mejores limpiadores para hombres del mercado: Mejores limpiadores faciales para hombres.

Usar el limpiador de forma incorrecta

Por supuesto esto seguramente si lo sabíais, aunque quizás no sabéis si lo estáis usando bien o mal, porque sí, existe una forma correcta de usarlo y otras incorrectas.

Lo que seguro os ha pasado muchas veces es usar ese limpiador que tanto queréis y que tanta fe tenéis en él y al final, los resultados obtenidos no son en absoluto los que habéis estado esperando tanto tiempo y al analizar el cosmético vemos que efectivamente es apto para nuestra piel y que además cuenta con ingredientes completamente adecuados para el trato con la piel, es entonces cuando nos preguntamos que es lo que ha podido pasar y finalmente no llegamos a la conclusión.

No llegamos a la conclusión porque en ningún momento ponemos en duda que no lo hayamos usado correctamente, porque pensamos que sí lo hemos hecho, por este motivo os aconsejo que analicéis muy detenidamente los pasos que aporta el fabricante, ya que cada producto es un mundo y no todos funcionan de la misma manera.

Por otro lado también tenemos los limpiadores caseros, si es vuestro caso lo que debéis hacer es seguir al pie de la letra todo lo que digan en el modo de uso de donde sacasteis la receta. Si os interesa este método y queréis conocer más sobre los limpiadores caseros os dejo por aquí un artículo ideal para ello: Pasos para hacer un limpiador facial casero.

No conocer la temperatura ideal del agua

Este es otro de los más comunes, ¿cuántas veces en invierno hemos abierto el grifo y al salir el agua helada hemos esperado a que se calentara para lavar nuestra cara?

Seguro que en muchas ocasiones, siendo esto completamente un error, ya que el agua muy caliente o muy fría son completamente contraproducentes en la salud de nuestra dermis, ya que pueden eliminar el aceite natural de nuestra piel y por lo tanto alterar el equilibrio del pH natural de esta.

Por lo tanto, recordad que el agua siempre debe estar templada, además así ni pasamos demasiado calor en verano ni demasiado frío en invierno. El agua tibia es la clave para una correcta limpieza sin que esta llegue ser agresiva nunca con su trato hacía nuestra dermis.

Agua tibia para lavar el rostro

No eliminar el limpiador o jabón de forma correcta

Esto seguro que os ha pasado más de una vez, ir con prisas y a la hora de aclarar el rostro para finalizar con la limpieza, lo hacemos con muy poca agua y de forma rápida, dejando (aunque invisible) restos de limpiador o jabón en la piel.

Siempre solemos prestar mucho tiempo a la hora de maquillarnos o de usar las cremas diarias, pero sin embargo cuando se tratar de limpiar el rostro queremos hacerlo rápido y convirtiendo la rutina en lo más corta posible, siendo esta la causa de dejarnos muchas zonas sin aclarar, como por ejemplo aquellas que son más difíciles de llegar o que tienen pliegues como las aletas de la nariz, la mandíbula o la lía del cabello.

Por lo tanto debemos estar más pendientes de todas esas zonas y asegurarnos que no quedan en ella ningún resto de limpiador, jabón o cualquier otro producto que hayáis usado.

Lavar la cara en la ducha

Esos momentos en los que llegamos a casa y en vez de limpiar el rostro y luego ducharnos lo hacemos todo a la misma vez, nos metemos en la ducha y aprovechamos para lavar la cara en ese momento, estoy segura que lo hacéis en más de una ocasión.

El primer punto por lo que esto no es lo correcto es por la temperatura del agua, en invierno seguro que no nos duchamos con agua templada sino que ésta se encontrará muy caliente y la piel del rostro es mucho más débil que la del resto del cuerpo, por lo tanto como y hemos visto en otro apartado anterior, el agua muy caliente le hace daño.

Y el segundo punto por el que no es correcto hacerlo es porque, aunque lavemos nuestro rostro como último paso, toda las partículas que haya en nuestro pelo van a caer en él irremediablemente, por lo tanto estaremos de nuevo dejando la limpieza incompleta y ensuciando de nuevo la piel.

Usar un exfoliante con frecuencia

Muchas veces, por la falta de información, por consejos de conocidos o por el simple hecho de obsesionarnos un poco con la limpieza, abusamos mucho del uso del exfoliante y como su propio nombre indica nos permitirá exfoliar la piel que es sinónimo a limpieza muy profunda, eliminando las células muertas y aquellas impurezas que se quedan atrapadas de forma perenne en nuestro rostro y que el limpiador normal no es capaz de eliminar.

Por lo tanto para que esto se haga posible el producto debe ser mucho más fuerte que un simple limpiador y debe tener una mayor capacidad para penetrar y arrastrar la suciedad, algo completamente necesario para una mejor limpieza pero que para nada debe convertirse en un producto de uso diario o frecuente.

La frecuencia ideal de usar un exfoliante es de una vez por semana, esto nos permitirá disfrutar de una limpieza mucho más profesional y profunda, pero sin embargo si lo usamos con más frecuencia de la correcta, vamos a causar en la dermis multitud de daños, ya que no deja de ser un cosmético algo más agresivo.

Si vuestra piel es muy grasa, podéis usarlo dos veces a la semana, pero tened en cuanta que hay que tener mucho cuidado con la cantidad de veces que lo usemos.

La desconfianza hacía los aceites

Durante muchas años ha existido ese erróneo conocimiento de que los aceites empeoraban la piel, sobre todo la de aquellas personas con predisposición más grasa y por lo tanto hemos estado siempre evitándolos.

No obstante se ha descubierto que en absoluto son contraindicados para la salud de nuestra piel, todo lo contrario, son ideales para atrapar y arrastrar la suciedad o incluso el maquillaje que pueda haber en el rostro, además de otros muchos beneficios más, sobre todo los aceites naturales como el de coco, almendras, oliva, etc.

Con aclarar seguidamente nuestro cutis con abundante agua es suficiente para que no queden en el rostro ningún indicio de untuosidad, aceite o grasa. Además para las pieles con una predisposición más grasa podemos encontrar aceites no-comedogénicos que son ideales para tratar este tipo de dermis sin empeorar su estado.

La desconfianza en los aceites limpiadores

El uso único de agua y jabón

Es cierto que es lo que nos enseñan desde pequeños, la cara se lava con agua y jabón, porque claro a un niño no le vamos a poner limpiadores y cosméticos, porque realmente con esas edades no son necesarios, pero a medida que vamos creciendo nuestra piel va produciendo más sebo, las células muertas van quedando atrapadas en los poros, los poros están más castigados y dilatados, a veces ponemos maquillaje en el cutis, etc. En definitiva, cuando crecemos las necesidades son distintas.

Aún así hay muchas personas que siguen haciéndolo exactamente igual, lavando su rostro solamente con agua y jabón dejando a la piel con una limpieza pobre y poco profunda. Además de usar un jabón poco adecuado en la mayoría de los casos, ya que si no es natural o especial para tratar con la piel del rostro puede alterar su pH natural y causarle de nuevo daños.

Por lo tanto lo ideal es usar un limpiador facial, al principio del artículo os dejé un enlace donde tenéis acceso a una lista completa con los mejores limpiadores del mercado.

Obsesionarse con la limpieza facial

Esto es otro de los aspectos que más sufrimos, sobre todo aquellas personas que cuentan con la piel más grasa e intentan siempre combatir las imperfecciones que ello conlleva, ya que estas personas suelen abusar de la limpieza facial, lavando el rostro más de dos veces al día.

Intentando eliminar esos brillos, acné, puntos negros, espinillas, etc muchas veces caemos en el error de pensar que si lavamos nuestra cara muchas veces acabaremos con ellos, pero sin embargo con el paso del tiempo nos damos cuenta que es todo lo contrario, lo único que estamos consiguiendo es aumentar y empeorar el estado de nuestro cutis.

La frecuencia ideal para lavar nuestra piel es de dos veces al día, normalmente distribuidas en la mañana y la noche, para así empezar y acabar el día con el rostro completamente impoluto y preparado para poner cualquier cosmético posteriormente. Si queréis más información sobre este tema y saber más sobre la frecuencia de limpieza facial correcta os recomiendo que le echéis un vistazo a este artículo: La importancia de lavar la cara dos veces al día.

Limpiezas rápidas y con prisas

Un error grave es como ya hemos nombrado antes, limpiar nuestro rostro con prisas y de forma rápida, porque esto solamente nos permitirá realizar una limpieza superficial dejando restos e impurezas por todas partes de nuestro rostro.

Es cierto que hoy en día el estrés es dueño de nuestra vida, todo ello debido al ritmo tan acelerado que llevamos siempre, las prisas y el querer hacerlo todo, sin contar con apenas tiempo para ello. Pero es momento de parar un segundo y mirar desde un punto externo nuestra vida y ver si no estamos preocupando lo suficiente de nosotros y de nuestra piel, ya que la piel tiene memoria y aunque los problemas no den la cara ahora, los darán en un futuro, por la falta de cuidados y atención, por lo tanto debemos cambiarlo.

Debemos realizar las rutinas con detenimiento y tranquilidad, disfrutándolas y haciendo que sea un momento divertido y reconfortante, solo así podremos conseguir una limpieza mucho más efectiva y concreta, recibiendo unos resultados mucho mejores.

Limpiar el rostro con agua y jabón

No desmaquillar bien

Como sabéis antes de realizar la limpieza facial, es decir, antes de usar el limpiador debemos retirar todo el maquillaje con un desmaquillante, si es que lo hubiese.

Muchas personas se saltan ese paso, pasando directamente al limpiador, y con él quieren eliminar el maquillaje y limpiar el rostro, pero sin embargo la gran mayoría de limpiadores no tienen porque contar con una acción desmaquillante y por lo tanto no son del todo efectivos para ello. Normalmente dejan restos de maquillaje por el rostro y además a causa de ello tampoco llegan a limpiar bien la dermis.

Por lo tanto es muy importante que no nos saltemos el uso del desmaquillante que siempre debe ser primero y una vez que nuestra cara ya esté completamente desmaquillada, es cuando debemos proceder a usar el limpiador, solo así conseguiremos una piel limpia y libre de cualquier impureza y por supuesto libre de restos de maquillajes que tanto daño causan en la piel con el tiempo.

Además si usamos maquillaje waterproof es importante que nos fijemos que el desmaquillante que elijamos tenga la fuerza de eliminar a estos maquillajes tan resistentes para que así lo pueda arrastrar y eliminar todo.

Uso frecuente de toallitas desmaquillantes

El nacimiento de este producto fue todo una revolución, nacieron en unos momentos en los que las personas ansiaban un cosmético que les desmaquillara y les limpiara el rostro en apenas unos segundos, con una pasada de la toallita y así fue como las personas empezaron a usarlas con mucha frecuencia.

Con el paso del tiempo se descubrió que no eran el producto más efectivo ni mucho menos el más recomendado, por el simple hecho de no limpiar en profundidad, sino que retira la suciedad y las impurezas más superficiales. Además la gran mayoría de ellas contaban con alcoholes y perfumes (hoy en día hay muchas con ingredientes naturales).

Hoy día y aún sabiendo ya todo lo anterior, todavía hay muchas personas que la siguen usando como rutina diaria, siendo esto un gran error en el cuidado de nuestra piel. Aún así, no quiero decir que debamos dejar de usarlas siempre, es más creo que todo el mundo debe tener un paquete siempre a mano, para aquellos momentos en los que realmente no tengamos ni un segundo para limpiar nuestra piel de manera adecuada, es mejor usar una toallita a no usar nada.

En definitiva, las toallitas desmaquillantes deben ser un producto de uso esporádico, solamente para aquellos momentos en los que no tengamos ninguna otra opción, pero nunca deben formar parte de la rutina diaria.

Frotar con la toalla al secar el rostro

¿Cuántas veces habremos secado nuestra cara con la toalla y al terminar hemos visto nuestra cara roja, pensando «nos hemos pasado de fuertes»?

La piel del rostro como ya sabéis es muy delicada, es la más fina de todo nuestro cuerpo y por lo tanto el trato hacia ella debe ser muy cuidadoso. Cuando terminamos de lavar nuestro rostro y nos disponemos a secarlo, muchas veces pecamos de ser un poco brutos y con una toalla áspera frotamos la piel como si no hubiera un mañana, provocando daños en la piel como la descamación, rojeces o irritaciones.

La forma de hacerlo correctamente y sin dañar la piel es, lo primero coger una toalla de celdas suaves y dar toques en el rostro como si estuviésemos tecleando un ordenador, no es necesario frotar para secar.

Olvidar la crema hidratante

Como último error os voy a hablar de la crema hidratante, esa que usamos de vez en cuando, y que siempre se nos olvida.

La limpieza de la piel es necesaria y fundamental para su buen funcionamiento, pero por muy respetuosa que sea siempre se trata de un proceso un poco agresivo con la piel, ya que hemos retirado de forma suave los aceites superficiales que la protegen y además hemos penetrado en los poros, pro lo que la hemos dejado un poco expuesta.

Para ello lo ideal es siempre terminar el proceso con la aplicación de la crema hidratante para que así la dejemos nuevamente renovada y protegida, ofreciéndole un buen nivel de humectación y nutrición.

Si queréis hidratar la piel con productos naturales podéis hacerlo perfectamente, el aceite de coco por ejemplo es una opción estrella en estos casos. Si os interesa este tema y queréis conocer más sobre las formas naturales de limpiar vuestra piel os dejo por aquí este artículo con toda la información: 5 formas naturales de limpiarte la cara.

No olvidar la crema hidratante

Hasta aquí hemos llegado con los errores que cometemos al lavar nuestro cutis, espero que ahora que ya sabéis cuales son y como podemos remediarlos, empecéis a hacer completa vuestra limpieza, sin errores ni fallos, aunque si alguna vez cometéis alguno, ya sabéis que no debéis preocuparos, de los errores nacen los mejores aprendizajes.

¡Ahora ya solo queda que cuidéis y miméis a vuestra piel como nunca antes!