Diferencia entre Sérum y Crema

Para aquellas personas que suelen estar atentas a su cuerpo, en cuanto a su estado y estética, algunos de los grandes secretos de belleza, pasan por conocer bien los implementos e ingredientes, así como los componentes, de la mayoría de los productos que se utilizan para el cuidado de la piel, sus semejanzas y diferencias. Tal es el caso del sérum y las cremas, cuyas características le dan a cada uno un uso específico en cuanto a su utilidad y aplicación.

Qué es Sérum

Uno de los principales protagonistas en el cuidado facial, el sérum es un producto de textura semi líquida, cuyos componentes esenciales, complementados con diferentes aditivos nutritivos, como vitaminas, minerales y aceites, junto a otros aditivos de función, que mejoran su absorción y efectividad, tienen diferentes funciones en su aplicación sobre la piel. Cabe mencionar, que aunque destaca su uso sobre la piel del rostro, existen productos para el resto del cuerpo.

La aplicación del sérum, como regenerador tópico, permite que sus propiedades actúen sobre la piel, nutriendo esta de forma inmediata, otorgando diferentes beneficios de acuerdo al producto en cuestión, y complementando tratamientos de belleza gracias a su intensa concentración. Por ello, el uso del mismo, aunque no es obligatorio para el cuidado facial, se recomienda encarecidamente por los especialistas, ya que otorga beneficios más avanzados que otros.

Qué son cremas

Se llaman cremas, sean faciales o corporales, a un grupo de productos comerciales que, tanto en el área de belleza como en salud, se utilizan para mejorar la nutrición de la piel, de forma preventiva y prolongada, gracias a sus diferentes compuestos y complementos. Cuando hablamos de cremas, debemos tener en cuenta que, según su composición, hay diferentes tipos, aunque comparten la misma función básica regenerativa de la piel como, producto de belleza.

A diferencia de otros productos más fuertes, como el sérum, el botox u otros de mayor concentración, cuya aplicación es limitada, las cremas se pueden utilizar sin muchas precauciones, ya que su función suele ser complementaria. Esto significa que, alterando en baja medida las reacciones tópicas, la crema nutre el área donde se aplica, permitiendo que los elementos actúen sobre nuestra piel, mejorando sus propias facultades mientras le otorga otros beneficios.

Como producto de belleza, la crema suele tener siempre una función hidratante, gracias a que sus componentes base, junto a su textura sedosa y untuosa, otorgan ese efecto al permitir que la piel absorba una gran cantidad de agua, incluida en la concentración del producto. El líquido no se incluye para diluir y reducir sus componentes, sino que, entre la misma funcionalidad de la crema, está el que su compuesto y concentración leve permitan su aplicación prolongada y segura.

Diferentes tipos de producto

Como en la mayoría de los artículos para el cuidado de la salud, estética e imagen, es difícil crear un producto que pueda satisfacer la gran demanda de necesidades que se deben tener en cuenta sobre nuestro cuerpo, por ello, dependiendo de qué problema quieras tratar o prevenir, o qué complemento desees dar a tus cuidados, debes escoger entre el sérum, la crema, o la combinación de ambos, así como de otros artículos para dicha cuestión.

Sin embargo, la dificultad de la elección no acaba allí, pues entre estos dos ungüentos tópicos que nos atañen, también tenemos diferentes tipos que debemos tener en cuenta, para dar un cuidado de forma más específica, como mejorar la hidratación, eliminar arrugas, manchas y demás. Para ello, los especialistas invitan a conocer los compuestos de cada concentración, así como su función y utilidad a la hora de la aplicación.

Tipos de Sérum

Ya que el sérum, como mencionamos con anterioridad, es un producto de gran concentración, suele tener una utilidad más específica que otros necesarios en el cuidado facial, por ello, es de los que más debemos de cuidarnos al momento de elegir el indicado para nuestro problema. Por ejemplo, existe un sérum anti manchas, ideal para este inconveniente, que se aplica en el área afectada con resultados casi inmediatos; del mismo modo, otro se usa para dar brillo a la piel.

Entre los productos faciales, encontramos el sérum anti arrugas, que se aplica en la zona para rellenar las mismas, regenerando las células y eliminando esta textura de forma más directa que el anti edad, otro tipo de sérum que, aunque combate bien las arrugas, tiene otras funciones contra las manchas de la edad y la piel reseca. Otros más específicos son los ungüentos hidratantes, así como el micro exfoliantes y el reparador, que tiene un artículo para el día y otro para la noche.

Tipos de crema

Entre las semejanzas que encontramos entre sérum y crema, destacamos la existencia de estos diferentes artículos con beneficios específicos; sin embargo, las cremas dan presentaciones más multiusos, cuyas concentraciones de componentes son menores que las que atacan un problema u otro. Por ejemplo, aunque todas las cremas tienen complementos hidratantes, encontramos algunas con esta propiedad como único beneficio, por lo que son más efectivas para esto.

Entre las variadas presentaciones de estas, al igual que con otros implementos de cuidado de la piel, encontramos cremas anti arrugas, regenerativas, exfoliantes y micro exfoliantes, así como las reactivadoras celulares, anti manchas, rejuvenecedoras o cremas anti edad; entre muchos otros tipos cuyas funciones, como ya mencionamos, tienen un fin propio en su composición.

Sin embargo, una de las mayores diferencias a destacar entre estos implementos, radica en que hay cremas para tipos de piel, así como para zonas del cuerpo más selectivas, mientras que el sérum se puede utilizar en muchas partes. Entre estas, destacan las cremas anti celulitis, que se utilizan sobre todo en piernas, glúteos y vientre; así como cremas para escote, adelgazantes y otras efectivas para piel grasa, piel seca, cara u oscura, entre otras características.

Diferencias entre sus propiedades

Para ahondar más en esta característica en específico, diremos que no hay una diferencia tan tangible entre las propiedades de estos dos productos; esto se debe principalmente a los tipos de cada uno mencionados anteriormente. Quiere decir que, gracias a las investigaciones en el área estética, podemos encontrar que entre los dos artículos encontramos productos tan variados, que es posible toparnos con cremas que cumplan las mismas funciones, en menor concentración.

Sin embargo, no significa que las propiedades que otorgan, por ejemplo, la cualidad anti arrugas a una crema, sean las mismas que hacen del sérum para combatir las arrugas igual de efectivos, por esto, es necesario conocer mejor sus composiciones y complementos, así como las diferencias entre su utilidad, textura y diferentes elementos.

Composición

Esta puede ser una de las mayores diferencias entre ambos productos, principalmente por su concentración, por ejemplo, en el caso de las vitaminas. Entre dichas diferencias, encontramos que la cantidad de vitamina E encontrada en el sérum es mucho mayor, así como los aditivos agregados para potenciar su función; lo mismo ocurre con los minerales micro exfoliantes, que en las cremas son un poco más grandes, lo que otorgan una exfoliación más superficial y efectiva.

Otra poderosa diferencia en su composición, además de la concentración implicada, es la presencia de elementos líquidos que potencias la absorción del ungüento, que se pueden encontrar en mayor cantidad en el sérum. Esto quiere decir, que una vez aplicada, la crema tarda más tiempo en ser absorbida, lo que potencia sus propiedades superficiales, así como la acción en la epidermis, mientras que el sérum, que se absorbe con rapidez, llega a mayor profundidad.

Utilidad

Para complementar lo antes dicho, encontramos algunas diferencias entre estos dos increíbles productos, en cuanto a su utilidad, al igual que el uso de los diferentes tipos de composiciones. Entre ellos, el más importante, sobre todo para los especialistas, es la potencia de sus compuestos a la hora de actuar sobre la piel, en el combate de un problema específico, la prevención del mismo y las contraindicaciones de su aplicación.

La mayor diferencia en este aspecto, es que la crema, al poseer mayor cantidad de agua, así como menos aditivos y concentración de elementos, se puede aplicar de manera uniforme, prolongada y en cualquier momento, aunque hay ocasiones precisas donde su actividad sobre el tejido es mayor y más eficaz, el sérum, por el contrario, no se puede usar de manera tan ocasional, ya que su gran potencia puede causar problemas y tensión en el tejido.

Por ello, se diferencia en la utilidad de los mismos, que la crema se aplica de manera más simple, sin temores a los efectos secundarios, sin importar la edad ni el tipo de piel, siempre y cuando la misma no sufra lesiones, ya que su composición rara vez daña el tejido, por lo que su uso es más común. Mientras que el sérum se debe tratar con mayor cuidado, aunque su eficacia es superior.

Todo esto conlleva a reconocer en el sérum un producto fuerte, cuya utilidad radica en combatir problemas más severos, como arrugas pronunciadas, manchas profundas, defectos de la piel e incluso cicatrices; aunque su uso se debe medir en consecuencia al tratamiento. Por ello, es quizá menos común que la gente conozca y utilice este producto maravilloso, mientras que la crema se puede ver en los hogares de casi todo el mundo.

Textura y presentación

Ya que hablamos antes de su composición y la concentración de sus elementos, así como el tipo de ingredientes encontrados en el producto para suplir esta o aquella cuestión, debemos tener en cuenta que los ingredientes y aditivos transforman la textura de ambos, dando una gran diferencia a los mismos en cuanto a su presentación.

Por ejemplo, el sérum se encuentra de forma prácticamente líquida, en envases pequeños de vidrio o algún polímero resistente, con una tapa acorde al mismo que sirve también de gotero, conteniendo un pequeño cilindro de vidrio que culmina en un bulto de goma para succionar del interior. La sustancia, aunque bastante líquida, posee una textura aceitosa que, junto a los aditivos, permite una absorción apropiada sin que la misma se corra por el tejido.

Por el contrario, la crema es más bien viscosa, aunque en realidad posee más agua pura que el sérum, además de contener una concentración mejor, lo que permite un envase menos resistente. La sustancia, cuya viscosidad es ideal para ser untada con las manos, usualmente es de color blanca, aunque se le puede encontrar con añadidos para dar color o aroma, así como una textura más sólida, sobre todo para presentaciones de cremas faciales.

Sus distintos componentes

Para entender mejor las diferencias entre estas dos sustancias, lo mejor es intentar conocer qué componentes conforman toda la concentración de las mismas, que nos ayudarán a comprender en mejor medida la utilidad de cada uno sobre la piel, así como su efecto al momento de combatir, prevenir o erradicar la deficiencia para la que obtenemos este artículo. Por ello, aunque sea un poco complicado, intentaremos hablar sobre todo el conjunto de su composición.

Componentes del sérum

El sérum suele tener un proceso de fabricación complicado, con una inmensa variedad de ingredientes que lo diferencias en gran medida de la crema, haciendo que esta parezca bastante simple, aunque compartan algunos ingredientes, tanto químicos como naturales. Entre ellos, podemos encontrar las células madre de diferentes orígenes, junto a la sábila, diferentes ácidos naturales, Vitamina B3 y seda hidrolizada.

Otros componentes son propios de este producto, aunque la mayoría se obtienen de complicados procesos químicos de ingredientes como Palmitoyl, Pantenol, Tripeptide-5 y Dipeptides variados, que  la verdad no solemos tener en cuenta como consumidores, salvo por su acción en conjunto a otros naturales como extractos de plantas (sobre todo centella asiática), cítricos, Ph4 natural y Niacinamida, así como muchos sólo conocidos por los fabricantes.

Componentes de las cremas

Lo principal de este producto, y una de sus mayores diferencias con el anterior, es que la crema posee una mayor cantidad de agua pura tratada, lo que significa una mayor humectación superficial, así como un trato más suave para el tejido de la piel. De igual forma hay componentes que comparten, al igual que el agua, en mayor o menor concentración, como los antioxidantes, vitaminas (especialmente C y E), minerales ácido hialurónico y regeneradores como aloe vera.

Otros ingredientes son propios de las cremas, como el Retinol, Péptidos y compuestos químicos como AHA o SPF, que potencian las propiedades de los otros, al igual que aditivos humectantes y procesados naturales de diferentes plantas, como manzanilla, hierbabuena y menta para relajar la piel. Entre otros de igual importancia, encontramos el ácido salicílico, que corta los excesos de grasa, los emolientes para mejorar la hidratación y glicólicos para las arrugas.

Diferencias en su aplicación

Por las ya mencionadas características en su textura, composición y concentración elemental, la aplicación de ambos artículos, tanto en forma, método, tiempo de acción y cantidad de sustancia, se encuentra entre las principales diferencias a tener en cuenta. Esto no significa que no puedas usar ambos productos en un mismo día, aplicándolos uno tras retirar el otro, sin embargo, es obligatorio entender que jamás se deben mezclar para aplicar.

Aplicación de la crema

La crema, como ya hemos mencionado, se puede utilizar en cualquier momento del día, destacando su utilidad en las horas específicas recomendadas en las instrucciones de aplicación, las cuales se encuentras siempre en el envase de la sustancia. Tras conocer la textura del mismo, se comprende que la aplicación de la crema es muy simple, tomando un poco del producto en las manos, colocándolo sobre la piel y masajeando de forma uniforme hasta untarla en el área.

Sin embargo, cabe destacar que esto difiere de acuerdo al tipo de crema; por ejemplo con las cremas corporales, se utiliza una mayor cantidad de sustancia, que se aplica en todo el cuerpo, sobre todo en el caso de las presentaciones humectantes. Por ende su aplicación es mayor, colocando una buena cantidad de la misma sobre todo el cuerpo, o las zonas donde quieras aplicar, mientras utilizas las manos para regarla y dejarla actuar.

Por el contrario, las cremas faciales, como su nombre lo indica, se utilizan solo en el área del cutis, así como las anti estrías, las cremas de manos o las de escote, se aplican solo en el área. Por último, cremas específicas como las anti arrugas, o quita manchas, se untan sólo en una zona pequeña, donde se espera que actúen de acuerdo a sus especificaciones.

Aplicación del sérum

Este tiene sólo un parecido a las últimas cremas mencionadas, las más específicas, ya que el sérum se utiliza sobre todo para atacar problemas precisos. Por sus compuestos realmente absorbentes, no se puede aplicar frotando con los dedos, pues se perdería parte del producto al ser absorbidos por ellos; por ende, su aplicación se basa en la textura acuosa y aceitosa de la sustancia que, con el pequeño gotero, se coloca en pequeñas cantidades sobre la zona a tratar.

Al tener en cuenta esto, se entiende que su aplicación debe llevar bastante cuidado, para no dejar que la sustancia corra por el tejido, bajo acción del movimiento o la gravedad, perdiendo así parte de la misma que se absorba fuera de la zona. Por ello, se recomienda sentarse o acostarse boca arriba, para que el área de aplicación quede paralela de forma horizontal, antes de dejar caer las gotas de sérum, o frotar con guantes anti absorbentes, para no desperdiciar el material.

Sérum, crema o ambos

Una vez comprendidas las bases a tener en cuenta para su aplicación, así como la utilidad de los componentes del mismo y sus diferencias, muchos se preguntan si hace falta utilizar ambos productos, mientras otros recomiendas la mejor manera de combinarlos. De acuerdo a los especialistas, ambas composiciones se pueden complementar a la perfección, uniendo las propiedades inmediatas del sérum junto a los beneficios prolongados de la crema.

De esto se entiende, por supuesto, que como el primero no se puede “dejar actuar sobre la piel” de forma continua, ya que este lo absorbe rápidamente, se debe utilizar antes de la crema. El método es simple, según los especialistas, aplica el sérum de acuerdo a las instrucciones, espera un rato a que sea absorbido y aplica la crema que, a diferencia del anterior, se puede dejar toda la noche o mucho tiempo sobre la piel.

Funciones

La elección de ambos, o la de combinarlos juntos, se debe principalmente a las diferencias en sus funciones que aunque ya se pueden deducir tras leer lo escrito anteriormente en este artículo, debemos mencionar una última vez de forma específica. El sérum es un potente concentrado, con reactivadores celulares y aditivos, que combate de forma directa e inmediata cualquier defecto sobre la piel, mientras la crema, más suave en su elaboración, actúa lenta y prolongadamente.

De esto se deduce que, si tienes un problema severo que quieres combatir, como manchas, resequedad, arrugas, distensión y hasta cicatrices, la aplicación del sérum es ideal para ti. Mientras que, por contrario, si tu idea es prevenir la aparición de estos problemas, combatir algunos menos pronunciados o de forma más lenta, la crema cumple las funciones que estás buscando.

Complementación

Con todo esto, puede haber una ventaja en complementar en uso de ambas sustancias, dependiendo sobre todo de tu necesidad como consumidor, lo cual no significa que, utilizando por ejemplo, sérum y crema anti arrugas, consigas acelerar la desaparición de las mismas. Por el contrario, la mayor ventaja en la aplicación de ambos productos, se da por la utilización de diferentes tipos, por ejemplo, uno anti manchas y otro hidratante.

Una vez comprendido esto, se recomienda, como acabamos de decir, no utilizar dos tipos de productos iguales esperando una mayor potencia, ya que el sérum, por sí solo, se encargará de eso. Sin embargo, para no arriesgarse a utilizar diferentes tipos de un producto, sin saber las consecuencias de ello, lo mejor es aplicar sérum para las imperfecciones más difíciles de combatir, mientras complementas con crema hidratante u otras renovadoras.

Diferencia en precios, calidad y obtención

Por último hemos de hablar de las posibilidades de obtención, no solo como diferencia entre la crema y el sérum, sino por la importancia de dicha posibilidad, para ello, no daremos precios específicos, pues los mismos varían muchísimo dependiendo del lugar donde lo obtengas, el establecimiento al que acuden, así como el tipo de sustancia que desees, ya que las mismas suelen diferir en la calidad y cantidad de sus elementos, según las marcas productoras.

Lo principal de esto, es conocer que el sérum es bastante más costoso y difícil de obtener que cualquier crema, aunque esto no significa que sea un artículo de lujo, o que no se le pueda encontrar en muchos locales. Sin embargo, no es una sustancia que puedas localizar en cualquier comercio o mercadillo, sobre todo teniendo en cuenta la calidad, ya que se pueden ver versiones del mismo cuya calidad es dudosa; lo mismo aplica a la crema, aunque con menos consecuencias.

Esto último se debe a los materiales que se utilizan para realizarlos, que deben ser más puros y concentrados en el caso del sérum, por lo que la calidad se puede ver realmente afectada, si los fabricantes no tienen el reconocimiento y aceptación de los especialistas. Por ello, aunque pueda sonar clasista, se recomienda mucho intentar conseguir este material de marcas reconocidas o especializadas, que cuenten con reconocimiento en cuanto a sus productos.

Obtención

Como ya mencionamos, las cremas son bastante fáciles de conseguir, por lo que en droguerías, farmacias, farmacéuticas y establecimientos naturistas, así como distribuidoras de mercancía de salud, masajes y spa, al igual que salones o tiendas especializados, de belleza y maquillaje, suelen ser los lugares ideales para conseguirlas. Esto mismo se puede decir del sérum, aunque muchos de los establecimientos mencionados pueden no poseer estos productos.

La principal diferencia, es que puedes encontrar cremas de calidad en distribuidoras puerta a puerta, de marcas como Avon o Naturisima, muy conocidas a nivel internacional; así como en comercios no tan especializados, mercados, tiendas de insumos variados y mercados. A diferencia del sérum, el cual se debe ubicar en tiendas más especializadas, como las ya mencionadas.

Precio

De acuerdo al tipo de sustancia que necesites, los precios pueden ser muy variados, encontrándose las cremas multiusos y las hidratantes entre las más económicas, mientras que las especializadas, con ingredientes potenciados y procesados, como las cremas anti arrugas y anti edad, pueden ser las más costosas; dejando en medio, a precio más estable, otras de mayor envergadura, como las adelgazantes, anti estrías y cremas corporales, de escote y de mano.

El sérum, por otra parte, no suele variar tanto en sus precios, aunque siempre son más costosos que las anteriores, por lo que no se puede pensar en conseguir cualquier tipo, sobre todo los especializados como anti manchas y micro exfoliantes, sin pensar en gastar un poco de dinero. Sin embargo, un envase de sérum puede durar una buena temporada, con efectos realmente asombrosos sobre la piel, así que siempre encontramos gran balance calidad-precio.

Por ende, tengas el problema que tengas, ya sea que lo quieras combatir o prevenir, puedes encontrar entre estos productos soluciones ideales, con precios acordes a tus necesidades, que no deberías de dudar en obtener. Sin embargo, si no sabes mucho sobre qué comprar para ti y tu tipo de piel, es recomendable acudir a un especialista, o algún conocido que conozca sobre el tema, con el fin de llenarte de conocimiento sobre estos artículos, su utilidad y aplicación.